Viernes 14 de octubre de 2011
Los datos de la Memoria Anual de Cáritas presentados ayer jueves resultan alarmantes. ONG de la Iglesia tuvo que atender el pasado año a casi 7 millones de peticiones de ayuda, una cifra demoledora. De ellas, 2 millones fueron en concepto de atención básica de emergencia -alimentos y ropa, fundamentalmente-, de lo que cabe inferir que el empobrecimiento de la sociedad española es cada vez más tangible. Se conocía este dato el mismo día en que el Gobierno tenía que echar marcha atrás en un nuevo intento privatizador; esta vez, de AENA. Hace pocos días tuvo que hacer lo propio con Loterías del Estado, y en ambos casos la explicación es similar: falta de liquidez en los posibles compradores -sobre todo en el ámbito nacional-.
No son buenos tiempos para la economía, a nivel global. Sin embargo, hay lugares donde la situación ha empezado a repuntar, gracias a las medidas anticrisis adoptadas por los diferentes gobiernos. No es, desde luego, el caso de España. Aquí, cada dato que se conoce es peor que el anterior, y si hay algo claro que puede extraerse de todos ellos es que se han hecho las cosas muy mal. Y se siguen haciendo. De dos años para aquí el panorama económico español, lejos de mejorar, ha ido empeorando por momentos. Una parte de culpa puede deberse a circunstancias externas, pero la mayor cuota de responsabilidad ha de recaer sobre quien ha estado llevando las riendas del poder durante la última legislatura, llámese José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba.
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