Sociedad

"Los transgénicos pueden ayudar a paliar el hambre en el mundo"

Mulet Salort:

Viernes 14 de octubre de 2011
Los transgénicos facilitan la adaptación de los cultivos a cualquier medio, ayudan a los agricultores, aumentan la producción y generan un nivel de contaminación de CO2 menor. El químico José Miguel Mulet Salort, profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y autor del libro ‘Los productos naturales, ¡vaya timo!’, expone todo el potencial de los transgénicos.

La mayor parte de las plantas que nos rodean han sufrido una modificación genética. Pero no hablamos de un hecho actual, se trata de algo que lleva sucediendo desde hace siglos, sólo que con métodos diferentes. El término legal de ‘transgénico’ se empezó a usar en los años 80, en el campo y en la tecnología se utiliza desde principios de los 90. Sin embargo, la acción de modificar un organismo, lo comúnmente denominado OGM –Organismo Modificado Genéticamente-, empieza mucho antes. La agricultura nace en el Neolítico y, junto con ella, se desarrolla la selección humana de las mejores semillas en función de cuáles son comestibles y de espontáneos cambios en las semillas que les aportan mejores propiedades. A partir de esa selección se realizaba la siguiente cosecha. De modo que las plantas silvestres se van transformando en plantas domésticas.

El profesor J.M. Mulet ejemplifica esta hecho: “El maíz es una planta silvestre de Centroamérica que se llama Teosinte. No se parece en nada, es un hierbajo, con una semilla pequeña que ni se puede comer. Los antiguos mayas en cuestión de 200 años fueron seleccionando mutaciones para crear el antepasado del maíz actual. Hoy en día se sabe en qué genes están esas mutaciones y utilizando tecnología transgénica se podría hacer el mismo proceso de lo mayas pero en 6 meses”.

Si los transgénicos tan sólo aceleran y hacen de forma directa lo que se ha hecho desde hace mucho tiempo, además de facilitar la mutación del gen para adaptarlo a cualquier medio, sea seco o húmedo, ¿podría ser una solución para la hambruna? El químico J.M. Mulet considera que la acción transgénica podría ayudar en gran medida siempre que fuese acompañada de buenos gobiernos, una extensión de la democracia y un buen reparto. “Es una herramienta que no nos podemos permitir el lujo de renunciar”, afirma el experto.



Los transgénicos son capaces de multiplicar la producción de un cultivo por dos, de acuerdo con las palabras de J.M. Mulet. Un dato que difiere del que se puede obtener de los productos ecológicos o naturales. El problema de su bajo consumo –no llega al 10% de la gente- y su alto coste, es su mala producción: conlleva el empleo de técnicas ergonómicas con un nivel de efectividad bajo. A todo ello hay que sumar todas las subvenciones con las que cuenta, “sin esas subvenciones el precio sería exagerado”, asegura J.M. Mulet. Por lo tanto nos encontramos ante una mala producción que ofrece un nivel de cultivo bajo y consecuentemente, un precio elevado.

Otra de las ventajas de los transgénicos es el bajo uso de herbicida, lo que conlleva un bajo nivel de contaminación en CO2. El profesor J.M. Mulet explica cómo en un proceso normal de cultivo de soja se requieren hasta tres tratamientos de herbicida: “Tradicionalmente al finalizar la cosecha se araba todo, se quitaban todas las hierbas y se ponía herbicida. Se sembraba. Con el tiempo y el viento vienen más malas hierbas. Se esperaba a que la soja creciera un poco más y se ponía herbicida a ras de suelo para evitar que tocase a la soja. Dos tratamientos. Y más adelante el tercero porque con el viento siguen viniendo las malas hierbas”.

Actualmente sólo se necesita un tratamiento: se aplica el herbicida sobre la última cosecha sin abonar y se siembra de forma directa. La semilla es resistente –por un proceso de mutación- con lo cual no tiene en cuenta al herbicida y las malas hierbas no crecen. El uso de transgénicos evita así una sobredosis de herbicida y menores pasadas con el tractor –menor gasto de gasoil y menor erosión sobre el terreno-. “Los transgénicos están hechos para ayudar al agricultor”, declara J.M Mulet.

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