Opinión

Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011

Marcos Marín Amezcua | Viernes 14 de octubre de 2011
Dedicada a Guadalajara y a su gente, por el empeño, la entrega y la tenacidad que han puesto en esta empresa, colocando muy alto el pabellón

La mar qué contar. Por tercera vez México es anfitrión de la gran justa continental, que cada 4 años reúne a los más granados deportistas de las Américas y es la antesala de los Juegos Olímpicos. Religiosamente puntual, la cita agenda para 2011 ha correspondido a la capital de Jalisco, la siempre afable Guadalajara, la Perla de Occidente, que albergara la primera cumbre iberoamericana en 1991. Los Juegos Panamericanos fueron programados para realizarse del 14 al 30 de octubre de 2011. Son subsedes: Lagos de Moreno, Puerto Vallarta, Tlaquepaque, Zapopan. La oportunidad es única.

Tras de acoger las ediciones acaecidas en 1955 y 1975 en su megaurbe capital, México se ha preparado para el regreso de la competición continental más significativa y trascendente. Guadalajara, la capital tapatía, fue la elegida, la cual se sitúa en la tierra del mariachi y del tequila, región que concita nuestro más caro imaginario sobre México, puesto que conforma una de las más reconocibles estampas típicas que le han dado gran parte de su fama mundial. Guadalajara es la segunda ciudad del país americano, habiendo sido el mismísimo Carlos V quien le otorgó su escudo y su rango de ciudad. Ergo, su origen noble y regio, su grandeza probada, están más que aquilatados.

La capital jalisciense, referente cultural mundial y ahora deportivo, ora por su feria internacional del libro (la más grande de habla hispana) ora como capital mundial de la charrería y dadora de grupos emblemáticos como Maná, tiene el derecho irrefutable a estar de plácemes. La meritoria designación como sede deportiva panamericana no hace sino coronar sus múltiples insignias. Uno no puede sino alegrarse por ello, haciendo votos por el merecido éxito de la justa.

Guadalajara, bien conocida entre los mexicanos con la singular y dispensada abreviatura GDL, se muestra generosa y dispuesta a vivir esta contienda deportiva de gran envergadura, que, para ser, ha recorrido un camino nada fácil, sinuoso, repleto de abrojos cual desafíos económicos y políticos, tanto internos como externos. Pero acaso las voces opositoras fueron superadas y tal vez, no careciendo de razón en determinados señalamientos, deberían al menos reconocer que es menester contar con unos juegos exitosos cuajados de alegrías, pese a que a veces los apoyos esperados han sido mezquinos, tardíos y poquiteros y dígase con absoluta claridad: eso tampoco se vale.

Al ánimo firme de muchos guadalajareños –mucho mejor conocidos como tapatíos– se suma el que estos juegos continentales representan para México diez años de políticas deportivas que buscaron elevar los niveles de competitividad del deporte nacional, lidiando contra inercias e intereses nada deportivos. Véase a estos juegos pues, como lo que son: una apuesta audaz.

Se espera que la mexicana sea la delegación de atletas que concurra no solo como la más numerosa, sino además como la más preparada de nuestra historia deportiva, acudiendo a una sede que perdió la contienda buscándola contra Santo Domingo en 2003 y que obtuvo la designación de 2011 compitiendo en solitario. GDL, otra opción, dará paso a Toronto 2015.

Los Juegos Panamericanos de 2011 no siempre tuvieron apoyos, verbigracia, apostando a una exitosa promoción posicionándose en nuestras mentes desde muchos meses y años antes; al menos, no parece haber sido lo suficientemente reconocible e identificable. Es una pena, pues debió promoverse todavía más el acontecimiento deportivo, más allá de la sede. Es un tanto inexplicable que se programara en octubre, acaso huyendo del periodo de lluvias, no obstante que también ya han pasado las vacaciones estivales y que pese a todo lo dicho, los organizadores deberán mantener sus miradas puestas en el cielo amenazando lluvia, algo usual hasta noviembre.

En plena crisis mundial y nacional, con el tema de la violencia como telón de fondo y en medio de jaloneos políticos entre los partidos gobernantes (la alcaldía es del PRI, el gobierno estatal del PAN) con todo lo que ello supone, los planes avanzaron. Y es que no puede soslayarse que todo eso ha dificultado en grado sumo que se alcancen los objetivos buscados, al tiempo que se han contaminado con el ambiente político, ya sea porque hasta apenas unas semanas antes el gobernador de Jalisco buscaba ser declarado candidato a la presidencia por el PAN o por las argucias del PRI para frenar ciertos proyectos de infraestructura en una especie de saboteo. No han faltado pues, ninguneos o descalificaciones. Pero al mismo tiempo, no debe perderse de vista lo más importante: qué esperar del desempeño deportivo, qué se puede conseguir y obtener en esta edición panamericana, que promete.

En el marco de la organización del máximo encuentro deportivo continental, mientras la antorcha panamericana encendida en Teotihuacán –como corresponde a la tradición– ha recorrido México, destaca para la capital de las rosas la promoción inmejorable de Guadalajara en el ámbito del deporte mundial, al ser la sede de muy diversos certámenes y competencias previas, con miras a ensayar la logística que debería acompañar el desarrollo del gran torneo de las Américas. Es indubitable que ha habido beneficios internacionales para la capital jalisciense.

Las competiciones panamericanas suponen concretar esfuerzos y medir capacidades deportivas de todos los participantes con su importante gama de deportes a mostrar y como oportunidad continental inigualable para medir desempeños, siendo una clara e ineludible ocasión de ponderar todo lo hecho.

Se ha apostado mucho por la justa deportiva más importante del sexenio de Felipe Calderón antes de los Juegos Olímpicos de 2012. Guadalajara es una oportunidad de oro y su esfuerzo merece ser coronado con el triunfo. ¡Bienvenida América toda a Guadalajara 2011! La perla tapatía te recibe.

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