RESEÑA
Domingo 16 de octubre de 2011
Juan Benet: Variaciones sobre un tema romántico. Lumen. Barcelona, 2011, 120 páginas. 19,90 €
Los devotos de Juan Benet, que somos muchos, estamos de enhorabuena: la editorial Lumen ha publicado, en un bellísimo volumen, un conjunto de inéditos de nuestro autor, escritos, según se nos dice, en la década comprendida entre 1975 y 1985: Variaciones sobre un tema romántico. Todavía muchos discuten cuál fue la más importante novela de la posguerra: Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, o Volverás a Región, de Juan Benet. A mi juicio las comparaciones, si no odiosas, son al menos innecesarias. Ambas obras son tan extraordinarias y tan influyentes en su generación y en las que habrían de sucederles que no precisan evaluación. Benet escribió en 1987 Otoño en Madrid hacia 1950, una de cuyas partes, sin duda la más sentida y emocionante, “Luis Martín Santos, un memento”, describía el recuerdo de su mutua y compleja relación.
Variaciones sobre un tema romántico es un conjunto de narraciones, cinco, precedidas de un nexo, denominado “El tema”, que encabeza una cita de Zorrilla extraída de Recuerdos del tiempo viejo. “El tema” es la breve historia de un muchacho que pierde a su novia en un accidente de moto. Eros y Tánatos planean, desde su inicio, en todos los relatos. Las cinco variaciones, que utilizan una terminología musical, son muy distintas. “Amor vacui” es un relato cargado de misterio y erotismo, con un final que es que como un número de magia. El ilusionista tira del paño que cubre el cuerpo en levitación y lo que queda es el vacío. Hay una extraña mujer que remeda a esas Venus mecánicas de algunas viejas novelas españolas. De las cinco es la única publicada con anterioridad.
La segunda variación, “Una antigua costumbre”, nos narra una historia de amor y desamor, de viejos recuerdos, a través de un manuscrito: la narración dentro de la narración, el cuento dentro de cuento. La tercera, “La excursión”, es definida por los editores como un esperpento, y tal vez lo es. Las relaciones difíciles de un viejo enfermo con su criada, y en el medio, el joven, al que la fámula conoció de niño, que trata de resolver, por cuenta de su padre, un asunto de índole económica. La cuarta, “La hostería”, es una vuelta a Región a través de una excursión de caza, el mundo mítico de Benet. Hay una vieja hostería, un banquete que no llega a celebrarse y un huraño camarero, el delirio de la fiebre del joven protagonista y un final imprevisto con muerte incluida.
Cierra el conjunto la quinta y última variación: “El legado”. La historia de amor de un muchacho con una mujer misteriosa, la intervención de su abuelo, y un viejo camafeo que cambia de manos. La lectura de Juan Benet siempre tuvo un punto de dificultad. Frases muy largas y literatura en su más pura esencia. Pero siempre tuvo también un regusto delicioso. El de aquello que aspira y logra la perfección.
Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa
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