Crónica económica
Lunes 17 de octubre de 2011
España necesita los recortes. Pero sobre todo necesita llevar a cabo verdaderas reformas que creen en el mercado la perspectiva de que España volverá a crecer antes de 2015, a diferencia de lo que prevén la mayoría de los analistas. Esta es la visión de Luis de Guindos.
Las encuestas son inequívocas. El Mundo y El País le amargaban el domingo al candidato Rubalcaba con sendas encuestas que le daban al Partido Popular 196 y 190 escaños, respectivamente. Y al PSOE 117 y 115, el peor resultado electoral desde las elecciones de 1979. La Razón le ha vuelto a agriar el desayuno al ex ministro de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero con una nueva encuesta que sitúa al PP en los 190 escaños (como El País) y a los socialistas en los 117 (como El Mundo).
De modo que el centro de interés político, es decir, el económico, está en el Partido Popular. Y de todas las decisiones que tenga que adoptar Mariano Rajoy si las encuestas se hacen buenas, la de la elección del ministro de Economía es quizás la más importante, al menos en los dos primeros años de la próxima legislatura. En una cena coloquio de hace más de un año, el entonces director del ABC Ángel Expósito dio un nombre como ministro de Economía en la sombra del Partido Popular: Luis de Guindos.
El ex secretario de Estado de Economía con José María Aznar daba este lunes una conferencia, invitado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). La expectación era máxima. Sus opiniones siempre han merecido el interés de la prensa, pero la comidilla entre los periodistas era si De Guindos será el sucesor de Elena Salgado o no. Los plumillas le han preguntado en cuatro ocasiones al respecto y su respuesta ha sido siempre la misma: “no estoy en ninguna lista”, “no le voy a responder porque no estoy interesado”, “el PP ya tiene un magnífico equipo económico”, y demás. Pero De Guindos se ha mostrado “absolutamente convencido” de que un futuro gobierno del PP aplicará los principios que él ha expuesto como esenciales para una recuperación económica. ¿Cómo puede estar tan seguro si está fuera de las quinielas?
Bien es cierto que la visión de la situación española y de los principios que deben guiar nuestra recuperación son perfectamente asumibles. Éstos son: austeridad y reformas. Nada nuevo, dirá el lector. Pero De Guindos ha incidido en que mucho más importante que los recortes en el gasto, que no deja de señalar como necesarios, son las reformas.
Sobre lo primero ha advertido de que “tenemos que reducir el déficit porque de otro modo no tendremos fuentes de financiación”. Es decir, nuestro problema no es que la financiación sea muy cara, sino que el grifo está cerrado. Y el sector público, de un modo u otro, encontrará el modo de financiarse. Pero el sector privado, no. El único modo es reducir el déficit público. Esto restaría el efecto crowding out del sector público, rebajaría nuestro diferencial respecto de Alemania y, de rebote, favorecería la financiación del sector privado.
Sobre lo segundo ha apuntado que la única forma que tenemos de que este proceso tenga efectos inmediatos es que se extienda “la perspectiva de que España va a volver a crecer”. Y para ello es esencial presentar un programa de reformas temprano, completo, comprensivo y resuelto.
Es más, España se está beneficiando ya, nos dice Luis de Guindos, de la convicción por parte del mercado de que en España va a haber un cambio político. Compara nuestra situación con la de Italia. Nosotros hemos logrado el sorpasso en el riesgo país porque mientras que la situación política de nuestro vecino mediterráneo es muy complicada, en España se descuenta ya la victoria del Partido Popular y el mercado espera que el gobierno de Mariano Rajoy realizará las reformas que son necesarias. Ese es el análisis del “ministrable”.
Con todo, el mayor problema de nuestra economía en el medio plazo, como ha dejado claro el economista, no es tanto la deuda pública, “ya que estamos ahora por debajo del 70 por ciento”, como el endeudamiento privado. Como medida indirecta de ese endeudamiento y como señal de las dificultades que tendremos en 2012, De Guindos ha mostrado en su presentación un gráfico con los vencimientos de deuda de los bancos a corto, medio y largo plazo. Y en 2012 los vencimientos triplicarán a los de este año, ya que rozan los 120.000 millones de euros. Será un año muy complicado para el sector financiero, y más teniendo en cuenta que todo el sector en Europa está en pleno proceso de recapitalización, que en España se suma a la desaparición de las cajas y su conversión en bancos.
De hecho es aquí, en los vencimientos de las obligaciones de los bancos, más en la eventualidad (que da prácticamente por descartada) de que el próximo gobierno no cumpla con un exhaustivo plan de reformas, donde ve los principales riesgos para la economía española. Si los tendrá que lidiar Luis de Guindos u otra persona es ya una cuestión distinta.
TEMAS RELACIONADOS: