Guillermina Royo-Villanova | Lunes 17 de octubre de 2011
Se cierne sobre Madrid un ciclón cultural para todos los gustos y gustas. No importa la que caiga, el buen arte no encoge y el humor parece florecer en tiempos de cólera como lo hiciera en La Codorniz o Hermano Lobo hace ya siete décadas. Y es que sin contradecir a Hobbes el lobo es un hermano para el hombre y eso nos lo ha recordado el sol negro de Chumi Chúmez en El humor y la libertad, un libro que acaba de presentar la periodista María Ángeles Fernán Escudero en la Fundación Diario Madrid. Fernán Escudero, que así es como le gusta que la llamen para confusión de los machistas, nos habla de la función del humor en la comunicación social bajo condiciones extraordinarias de falta de libertades a partir de Chumi Chúmez y sus compañeros de generación en el tardo franquismo.
Abrieron la presentación Javier Vidal, Presidente de la Fundación Diario Madrid y Francisco López Ferreras, Director General de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, ofreciendo su apoyo a la autora y al humorismo, a ese género de vida que a veces parece difuminarse o encogerse como una camiseta, gregueró (sic) alguno. Pero este humor no sólo sigue latente, cosa que quedó bien clara en la introducción Miguel Ángel Aguilar, “quienes le conocimos no le hemos olvidado, pero a muchos se nos está poniendo carita de supervivientes” ironizaba con obvia cara de superviviente poniendo el toque de humor a un acto solemne donde Jesús Pardo se encargó de la parte entrañable y sentimental “Chumi fue buen amigo de sus amigos y mal enemigo de sus enemigos… Cada vez que se nombra el humor, se está recordando a Chumi porque va intrínseco a la palabra”
Chumi reinventó el humorismo gráfico de compromiso político-social después del tiempo de silencio obligado tras la guerra incivil, y lo hizo con la altura intelectual enraizada en lo popular que caracteriza a los grandes. Un merecido libro que no se puede dejar de leer para seguir manteniendo abiertos los ojos y un acto del que Chumi salió a lo Pablo Neruda, licenciado en Ciencias de la Contemplación e inspector del cielo nocturno desde dónde nos contempla aunque él mismo no lo reconocería.
El sol negro de Chumi Chúmez no lo eclipsa ni el flash de una fotografía ni su negativo aunque revelen lo mismo… lo que si me dejó cegada fue el faro de la Harley de Alberto García-Alix, que presentó su libro y conferencia audiovisual El paraíso de los creyentes, un proyecto que comenzó para la revista Eñe y se continuó para Maphre culminando en esta obra de arte. Para los que conocemos la fotografía de Alix podíamos esperar que siguiera sorprendiéndonos con la magia de la captura de la imagen en el hipotálamo de su cámara, pero este videoarte nos cautivó a todos ya no sólo por la fotografía a la que nos tiene acostumbrados, esta vez Alberto juega con el poder de la imagen y la palabra, dialogando con su obra en esa su voz ronca que rasga el alma para hacernos sentir vivos arrastrados por las emociones. Un audiovisual de imágenes, pensamientos y literatura con la poderosa narración en off del artista.
Entre los invitados y las chupas de cuero, Christina Rosenvinge, el bajista Ambite, los pintores Javier de Juan y El Hortelano, la fotógrafa y poetisa Ouka Leele…y el compositor Ricardo Llorca que me arrastra hacia el próximo pronóstico del Meteosat.
Hace ya dos décadas que Ricardo Llorca se nos fue a Nueva York, donde vive como consagrado autor y compositor de música contemporánea en residencia de la New York Opera Society, miembro del cuerpo de profesores de la Julliard School of Music. Ricardo ha sido el primer español en estrenar en el Lincoln Center una ópera con un libreto en español, Las Horas Vacías, un ensayo sobre la soledad a través de una mujer adicta a Internet que encerrada en su propio mundo onírico mantiene una relación con un hombre a través de la red, un idilio del que ni siquiera estamos seguros de que exista o sea también parte de su imaginación pues el ordenador se mantiene apagado a lo largo de toda la representación, siendo esto irrelevante ya que el tema central de la obra es más descarnado, la protagonista sufre el dolor de la soledad no asumida, enfermedad clásica de este siglo, llevada por la confusión entre lo real y lo imaginario. El disco de esta ópera se presentó en la sala Columnas del Círculo de Bellas Artes, por cierto un copioso catering hizo las delicias de los canaperos más profesionales. Estimado Alberto, ávidos estábamos ya de tener tu disco y esperamos que por fin se represente tu obra en España donde parece que aún nos asustan las vanguardias. Lo que está claro es que aquí no encoge nada a pesar de que algunos insistan en que se nos encojan los genitales. Voy a ver si después de la tormenta, llega la calma y consigo alguna Hora Vacía...
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