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"Si la crisis se come a la Unión Europea, ésta quedará deslegitimada"

Europa, a debate

Miércoles 19 de octubre de 2011
En un salón Duque de Wellington del madrileño hotel homónimo completamente abarrotado, ha tenido lugar este martes el coloquio 'Quo Vadis Europa?', un interesante debate sobre el presente y el futuro del Viejo Continente en el que han participado, entre otros, Gustavo de Arístegui, diplomático y portavoz de Exteriores del Partido Popular en el Congreso, y Diego López Garrido, secretario de Estado para la Unión Europea.

La crisis de identidad que ha puesto de manifiesto la complicada situación que atraviesa la Unión Europea ha sido el trasfondo del coloquio que ha tenido lugar este martes en el Hotel Wellington de Madrid, organizado por la fundación homónima.

Moderado por el periodista Luis Herrero, el debate, que llevaba por título 'Quo Vadis Europa?' ha estado protagonizado por dos pesos pesados e interlocutores reconocidos de la política exterior española: el popular Gustavo de Arístegui, diplomático y portavoz en materia internacional del PP en el Congreso, y el socialista Diego López Garrido, secretario de Estado para la Unión Europea.

Antes de la intervención de los dos políticos, tomó la palabra Juan Iranzo, decano presidente del Colegio de Economistas de Madrid, para abordar los complicados aspectos financieros de la actualidad europea. Iranzo comenzó su intervención señalando que "la Comunidad Europea es y ha sido siempre un proyecto político con mimbres económicos" y que ese proceso se ha caraterizado siempre por ser "muy lento, ya que después de cincuenta años, la UE, en 1985, era todavía apenas una unión aduanera, por lo que la construcción del famoso Mercado Común no ha terminado a día de hoy".

El economista, que se mostró poco optimista con el futuro de la eurozona, quiso resaltar que los españoles deberían emigrar a países como Alemania en busca de trabajo, que, en su opinión, el Euro no está en entredicho a corto plazo, "aunque a medio y largo ya veremos", y que el futuro de Europa "pasa por intentar ser más competitivos que el resto de países" partiendo de una política presupuestaria común.



Tras Iranzo tomó la palabra Julio Iglesias de Ussel, sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, que analizó los problemas que tiene la Unión Europea para llegar a la comunidad internacional y a la ciudadanía. "A Durao Barroso y a la Comisión no se les hace caso, pero lo peor es que tampoco dicen nada realmente", empezaba afirmando Iglesias de Ussel.

El académico se mostró muy crítico con las instituciones europeas, destacando la falta de seriedad que rodea a Catherine Ashton, responsable de la política exterior de los 27, y la profunda falta de reacción de las mismas ante los problemas de la UE, "como el terrorismo, la inmigración, la demografía o la energía".

Si bien Iglesias de Ussel reconoció que la Unión Europea es un éxito desde un contexto histórico, "lo cierto es que en la actualidad sus instituciones están en crisis y las rodea una total falta de fe" puesto que, a su juicio, "la UE no es ni federal ni una unión" y se da una total ausencia de "símbolos de cohesión cultural".

En tercer lugar compareció Gustavo de Arístegui, que defendió la gestión de las instituciones europeas en un contexto de enorme complicación política y económica. Además, el diplomática quiso reflexionar sobre la idoneidad de la arquitectura institucional de la Unión, "una estructura que gestiona a 500 millones de personas y 27 países diferentes".

A juicio de De Arístegui, "sí es verdad que se está dando una crisis de identidad, de credibilidad de las instituciones europeas y que existe un divorcio entre la sociedad y Bruselas, por lo que la UE debe demostrar su utilidad y su valía" ante los ciudadanos y los gobiernos.



En último lugar tomó la palabra Diego López Garrido, que, al igual que el orador anterior, defendió con insistencia la labor institucional de la Unión Europea al tiempo que se mostraba optimista con el futuro de los 27.

"La UE se ha enfrentado a tres grandes retos a lo largo de su historia: su nacimiento y el desafío de pacificación que suponía, la caída del muro de Berlín y la inclusión de los países del este y la peor crisis económica que hayamos conocido", apuntó López Garrido.

En este sentido, el secretario de Estado para la UE señaló que Bruselas "va a sobrevivir a la situación actual porque si no quedará totalmente deslegitimada, absolutamente degradada".

Para concluir, López Garrido ve necesario la firma de un nuevo tratado que dote de forme definitiva a la zona euro y palíe los graves desajustes macroeconómicos que está padeciendo.

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