Nacional

Desaparece la violencia, pero no desaparece ETA

y digo yo

Sábado 22 de octubre de 2011
ETA ha anunciado el cese definitivo de su actividad armada. Es una buena noticia. Desde luego es la noticia que todo periodista de bien en este país siempre ha deseado dar. Pero hay dos cuestiones que, dentro de la lógica alegría que me produce el acontecimiento, me rascan por dentro y hacen que la satisfacción no sea completa. ¿Nos podemos fiar de una banda mafiosa que debe su razón de ser a la mentira, la extorsión y el asesinato? Además, ¿qué peso ha tenido el momento, en plena campaña electoral, y las formas, con una negociación en la sombra?

El anuncio no ha sorprendido a nadie. Todo el mundo lo esperaba. Este capítulo, en toda la patraña que llevan representándonos desde hace años, estaba escrito y era previsible que se produjera ahora. Pero faltan más noticias. Los españoles no hemos oído todavía que ETA desaparece, que se rinde, que se disuelve y que los asesinos se entregan a la Justicia. La banda terrorista puede que deje el tiro en la nuca y las bombas debajo de los coches o en las puertas de los colegios, pero seguirá ahí. ¿Cómo? Veremos, las promesas de hoy se pueden romper sin problemas mañana.

Si, al final, ETA lo único que quería para dejar de matar era estar en las instituciones y una conferencia internacional de mentira, por qué tantos muertos. Ya lo estuvieron y, sin embargo, han tenido que dar su vida 829 personas para que ahora digan que ha llegado el momento de ser responsables.

Zapatero, que tenía el discurso de este jueves escrito desde hace días, ha dicho que viviremos en una democracia sin terrorismo, “pero no una democracia sin memoria”, y acto seguido ha recordado a las víctimas. ¿Ha preguntado el presidente del Gobierno a las víctimas? Éstas no han visto todavía a ETA derrotada y se preguntan si este anuncio viene acompañado de impunidad por los atentados.

Las víctimas, como el resto de españoles que lloramos con ellos todas sus pérdidas, esperamos que los Josu Ternera y los De Juana Chaos, por mencionar a algunos de los más significativos, se entreguen, pidan perdón y paguen en la cárcel sus delitos.

Y digo yo: ¿De verdad significa este anuncio que ETA no va a volver a matar, secuestrar o extorsionar? ¿Ha conseguido la banda terrorista todo lo que quería? ¿Por qué han estado más de 30 años matando en nombre de la independencia y ahora, sin tenerla, dicen que dejan la violencia? ¿Cese definitivo de las armas significa amnistía para los asesinos? ¿Es una tomadura de pelo más a España?

Zapatero ha dicho que ahora le toca al Gobierno que salga del 20-N gestionar la nueva situación. Lo que no se ha atrevido a decir es que el PP tendrá que lidiar con los amigos de ETA en las instituciones y puede que, incluso, con representación en el Parlamento español. Eta quizá no vuelva a matar, pero su sombra seguirá sobrevolando la vida de los vascos mientras Bildu o como quieran llamarse sigan en la vida pública.

Democracia, ley y razón. Esperemos que Zapatero tenga por una vez de eso, razón, y los demócratas sepan aplicar todo el peso de la ley a los que dicen que se van, pero se quedan y no entregan las pistolas. Al PP y al PSOE les queda todavía mucho trabajo con ETA. Al tiempo, no sería la primera traición.

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