Opinión

ETA, trampa sintáctica

Antonio Domínguez Rey | Lunes 24 de octubre de 2011
Triunfo pírrico, sin duda, el de la sociedad española. ETA alza el brazo izquierdo en alto y lo esgrime con nervio. Domina el escenario público y se atribuye rango de Estado al hablar en nombre de un colectivo, el vasco, y dirigirse a otros dos, España y Francia, convocándolos a reunirse a favor de su causa. El señorío de la escena supone también el del lenguaje y su decorado, la situación, el contexto. Sabe crear expectativa mediática antes de levantar el telón y exhibir el atuendo tétrico de la palabra sin rostro, encapuchada. Distribuye con tiempos medidos los actos y las secuencias. Hay detrás una dialéctica de hierro con unidad de espacio, tiempo y acción. Pocos los actores y amplia la audiencia.

ETA añade al eco que ya tenía voluntad política aparentemente democrática con apoyo internacional de un coro mediático más importante de lo que, en principio, se cree. Se filtra así en esa realidad social y jurídica denominada Democracia. Y esto indica un paso cualitativo importante en su discurso marxista de rango leninista. Las armas pueden descansar por el momento, pues hay otras más efectivas y adecuadas a la situación que se presenta. Persiste, no obstante, el trasfondo de conflicto, la imposición de unos sobre otros y “la lucha de la ciudadanía vasca”, según el comunicado del día veintiuno de este mes de octubre.

La cualidad del salto se celebra también en nombre de la Democracia y bajo el mismo entusiasmo de triunfo. Vencen unos y otros. Aquellos porque avanzan más cómodos en el objetivo ansiado, el “reconocimiento de Eskal Herria”, el País Vasco. Estos otros, los demócratas, lo celebran porque el cese anunciado, y “definitivo”, de la “actividad armada” de ETA, lo juzgan un logro de la Constitución española de 1978. Se señalan en ello particularmente los actuales líderes políticos. Y el júbilo se divide por sectores. Para el Gobierno, es un triunfo de la política antiterrorista y del diálogo paralelo, al fin convincente, con representantes de esta organización armada. El resto de coaliciones, especialmente la oposición mayoritaria, recuerda sufrimientos y esfuerzos de gobiernos precedentes en materia antiterrorista. Todos, pues, de enhorabuena.

No podía faltar en tal efemérides la memoria de las víctimas, cada bando la suya, “muchas compañeras y compañeros”, muertos, encarcelados, exiliados, con diferencia de género, y marcado, en un caso; en otro, víctimas ciudadanas mucho más numerosas en muertos, mutiladas, viudas, anímica, socialmente destrozadas.

El comunicado aludido pide a los dos Estados, francés y español, y a la sociedad vasca, cuya representación estatal clandestina se arroga ETA, abrir un “diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada”.

La conjunción copulativa “y” y el adverbio modal “así”, situado entre los dos complementos directos del verbo “tener”, merece un análisis gramatical preciso. Desdoblan el “objetivo” expuesto para que se entienda mejor la llamada al “diálogo”. El desdoble se correlaciona bimembre en la oración relativa. La disposición sintagmática crea un paralelo cuya estructura refuerza el significado de los miembros: “la resolución de las consecuencias del conflicto” y “la superación de la confrontación armada”. Sustantivos frente a sustantivos, pero imbricados mutuamente en paradigma: resolución-superación, consecuencias-confrontación, conflicto-armada. En este último par se muta el sustantivo implícito “de las armas” por el adjetivo “armada”. La brevedad resulta más explícita.

Lo que en principio parece solo un matiz significante y sinonimia -el conflicto conlleva enfrentamiento armado-, adquiere rango de discurso y razón de argumento al añadirle el adverbio “así” entre dos comas, justo en medio de los complementos sintácticos u objetos directos.

No es preciso recordar que el adverbio “así” equivale a “de este (tal) modo (manera)”, “por tanto”, “en consecuencia”, etc. Su posición en la frase resalta el valor verbal del sustantivo “resolución”. Tendríamos entonces una elipsis importante de la que solo asoma el adverbio: “y, resolviendo (resueltas) así las consecuencias del conflicto”. El segundo complemento directo, “la superación de la confrontación armada”, sería en primera instancia de lectura consecuencia lógica del primero. Relación atenuada de causa a efecto. El sustantivo “superación” contiene también valor verbal: se supera. Resolvemos lo tratado y ensordecen bombas, pistolas.

Un consejo de Hegel para superar el primer significado de las oraciones era darle la vuelta al orden filológico del sujeto hacia el predicado y procurar el dialéctico profundo yendo, al revés, del predicado al sujeto. Ortega y Gasset denominó este movimiento gramatical como “predicado en busca de sujeto”, relación ya entrevista antes por el filólogo y filósofo gallego Ángel Amor Ruibal. Este viaje de reversión filológica sorprende a veces y matiza el entendimiento ingenuo de la gramática.

Al superponer los significados de los complementos directos, resulta que “las consecuencias” derivan de unas razones no formuladas en la frase por ser de sobra conocidas. La alusión a ellas recoge además la recomendación del comunicado de la Conferencia de Paz celebrada poco antes en San Sebastián por un grupo político internacional que ampara esta petición.

Resumiendo. La sintaxis del comunicado de ETA dice que el primer objeto, y objetivo, directo es condición del segundo. La conjunción “y” delimita las fases de la secuencia superponiéndolas. El adverbio “así” señala además el modo de realización y consecución de tiempos. Primero se razonan las causas que originan “las consecuencias”, el porqué del conflicto, y se busca luego una resolución conveniente. Si los argumentos producen el efecto esperado, entonces se supera el modo bélico del litigio. El adverbio encubre una condición ineludible y, la frase entera, otra invitación al diálogo con amparo internacional manifiesto. Dicho en sordina: pasemos, señores, a un debate de Estado entre Estados.

El “cese definitivo” de la “actividad armada” depende de una condición clara: “la resolución de las consecuencias” producidas por unas causas ya históricas. Se resumen en una sola: independencia del País Vasco y reconocimiento de Euskal Herria como nuevo Estado de Europa.

El análisis del contexto nos llevaría además al montaje del escenario. Deberíamos conocer el grado e intensidad de implicación del Gobierno, oposición y ciertas autonomías en esta tramoya nacional e internacional. Saber, por ejemplo, si el Gobierno pagó costes de la Conferencia de Paz o incluso, con fondos reservados, el manifiesto de ETA. Si es éste la antesala del plan ideado hace algún tiempo por Pasqual Maragall bajo el título de pacificación de España.

Este trasfondo nos conduciría también a otros interrogantes. El Gobierno alude a su lucha antiterrorista con numerosas detenciones efectuadas. ¿No había un trato precedente con EEUU para seguir y combatir el terrorismo de ETA? ¿Qué parte le corresponde a este otro Estado en las detenciones de etarras? ¿Alguna en la Conferencia de Paz aludida? ¿Es el apoyo de Jimmy Carter y Tony Blair un gesto particular de pacifismo o una función política encomendada a ex presidentes de dos países muy importantes en condiciones especiales? ¿Una concesión de la alta política internacional por adherirse España al sistema antimisiles de la OTAN?

Insisten los políticos en que no ha habido concesiones políticas a ETA. El análisis gramatical de los comunicados deja sospechar otro trasfondo. Y en cuanto al Gobierno, se esboza una consecuencia notable. El deterioro del partido que representa; su fracaso programático, consistente en implantar un socialismo histórico de base republicana; el temor a un fracaso electoral en las próximas elecciones; el cambio en las condiciones reales de la sociedad española; la falta de ideas propicias y, sobre todo, de líderes formados con vocación de Estado, fuerzan a sus mandatarios y líderes a corear y legalizar el socialismo real que promueve el rostro encapuchado de ETA en las organizaciones abertzales del País Vasco.

Gramática parda, sin duda. No nos engañemos, sin embargo. ETA ha firmado el cese de las armas cuando asesinó al gendarme francés Jean-Serge Nérin, el 17 de marzo de 2010. Desde entonces, la República francesa no da tregua a sus modos y veleidades políticas. Por eso anuncia ETA “el cese definitivo de su actividad armada”, pero no la desmilitarización. El contexto político del escenario vasco sigue siendo la creación de Euskal Herria como Estado de Europa. Y en esto ETA no está sola. Lo sabe y escribe con conocimiento gramatical de causa.

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