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El PP y Ciudadanos denuncian "la suplantación del Estado español" por parte de las 'embajadas' catalanas

La Generalidad mantiene abiertas un centenar de delegaciones oficiales por todo el mundo

Lunes 31 de octubre de 2011
En los últimos años, la Generalidad de Cataluña ha ido tejiendo una intrincada red propia para promocionar la imagen política, económica, empresarial y cultural de la comunidad autónoma por todo el mundo. Disfrazadas tras el eufemismo de 'delegaciones', estas siete embajadas catalanas, amén de otro centenar de oficinas e institutos, repartidas por Europa y América entran en conflicto con la política oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores y publicitan el discurso independentista, según denuncian el Partido Popular y Ciudadanos.

Nueva York, Londres, París, Berlín, Bruselas, Buenos Aires y Madrid. Siete son las capitales del mundo en las que la Generalidad de Cataluña ha abierto delegaciones oficiales, tal y como se las identifica en la página web del Gobierno autonómico, para defender sus intereses económicos, comerciales, empresariales y culturales.

Pero, a pesar de lo que se esgrime desde el Ejecutivo regional, lo cierto es que varias formaciones políticas, entre las que se encuentran el Partido Popular catalán (PPC) y Ciudadanos de Cataluña (C´s), denuncian que estas instituciones realizan también una labor política enfocada a promover el independentismo y a hacer las veces de legación diplomática, un papel reservado a las embajadas y consulados españoles dependientes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

No está muy claro el régimen jurídico bajo el que funcionan estas instituciones y la estrategia que se ha seguido para ubicar estas misiones catalanas fomenta la idea de que detrás del disfraz de representaciones comerciales o culturales se encuentra realmente un objetivo político. Así, en Nueva York se encuentra la sede de las Naciones Unidas, Londres es el epicentro financiero del planeta, en Bruselas se localizan las sedes de un gran número de instituciones de la Unión Europea, Berlín es la capital de Alemania, motor económico del Viejo Continente y un país con un federalismo envidiado por los separatistas catalanes; en París se levanta el edificio de la Unesco, la agencia de la ONU para para la Educación, la Ciencia y la Cultura; Buenos Aires es la principal ciudad hispanoparlante del cono sur americano y, junto con Rio de Janeiro y Mexico DF, una de las urbes latinas de mayor peso político al otro lado del Atlántico; y Madrid representa la soberanía española y una delegación en la capital supone un pulso al Gobierno central.


Para ver el mapa completo de la representación catalana en el exterior pinche aquí. Fuente: Gobierno de Cataluña.

¿A qué se dedican realmente?
El régimen de estas llamadas 'embajadas' está recogido en los artículos 193 y 194 del Estatuto de Autonomía de 2006. En ellos se señala que "la Generalidad debe impulsar la proyección de Cataluña en el exterior y promover sus intereses en este ámbito respetando la competencia del Estado en materia de relaciones exteriores, (...) tiene capacidad para llevar a cabo acciones con proyección exterior que se deriven directamente de sus competencias (...) y, para la promoción de los intereses de Cataluña, puede establecer oficinas en el exterior".

Fuentes de la Generalidad consultadas por EL IMPARCIAL señalan que no es cierto que estas delegaciones lleven a cabo una labor política o que realicen una actividad a espaldas del Ministerio de Asuntos Exteriores. De hecho, apuntan que "su misión institucional es paralela y coordinada con la del Gobierno de España y en ningún caso ambas entran en conflicto". Eso sí, no se desmiente la labor política.

"La actividad de estas representaciones es de todo tipo, comercial, institucional, económica, cultural, etc., por eso comparten espacio físico, pero siempre encaminada a defender los intereses de Cataluña", se afirma desde el Gobierno autonómico, una opinión que no comparte José Antonio Coto, diputado popular en el Parlamento catalán. En conversación con este diario, Coto denuncia que "estas 'embajadas' se dedican a intentar suplantar al Estado español en política exterior y a acometer una serie de misiones que no les corresponden en la Constitución de nuestro país".

A comienzos del pasado mes de julio, el PPC, con Alicia Sánchez-Camacho al frente, y Convergencia i Unió (CiU) llegaron a un principio de acuerdo en materia de asuntos exteriores de la Generalidad. Según lo pactado, CiU se comprometía a reconducir la política catalana en materia de 'embajadas', llegando incluso a hablarse de cerrar algunas de ellas, mientras que los populares se abstendrían en la votación de los próximos Presupuestos autonómicos de 2012. "Marcamos un punto de inflexión y comienza el sentido común", declaraba orgullosa entonces la líder del PP en Cataluña.

Con el acuerdo, ambas partes buscaban reorganizar la gestión de la Secretaría de Asuntos Exteriores de la Generalidad, muy criticada durante el Gobierno del tripartito y cuyos resultados están en entredicho, disminuir el componente y el sesgo político de las 'embajadas', lograr una mayor coordinación de éstas con el Ministerio de Asuntos Exteriores y una reducción de los gastos públicos asociados a estas delegaciones. Sin embargo, esta misma semana, Sánchez-Camacho instaba a Artur Mas, presidente de la Generalidad, a cumplir lo pactado y amenazaba al Gobierno autonómico con no cumplir su parte del acuerdo si no se tomaban medidas inmediatas en cuanto a lo acordado.

Más allá del mero acuerdo político entre las partes se sitúa Ciudadanos de Cataluña, una de las formaciones políticas más críticas con la creación de estas 'embajadas' y que pide la clausura total e inmediata de todas ellas. "Cuando las abrió el tripartito se las vendió como un vehículo de promoción de la cultura, el comercio y la economía catalana, aunque para eso ya están las embajadas de España, al tiempo que se pronunciaba un discurso claramente independentista", declara a EL IMPARCIAL Albert Rivera, 'número uno' de las listas de C´s en las próximas elecciones generales.

"Nosotros abogamos por el cierre de todas estas delegaciones y oficinas sea cual sea su misión, no porque estemos en contra de la promoción cultural, turística y empresarial de Cataluña, sino porque creemos que esa función ya la hacen, y así debe de seguir siendo, las embajadas españolas y los consulados repartidos por el mundo", sostiene Rivera.


Artur Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña. Fuente: EFE.

Una enorme red exterior
Pero la política exterior de la Generalidad catalana no vive de manera exclusiva de estas siete delegaciones. La Secretaría de Asuntos Exteriores gestiona también una intrincada red de casi un centenar de instituciones, representaciones, institutos, casas regionales y comunidades.

Así, en la localidad francesa de Perpiñán se inauguró en 2003 una Casa de la Generalidad, institución dedicada a "coordinar y estimular la interrelación entre los dos lados de los Pirineos y a trabajar activamente para superar los efectos separadores que han tenido las fronteras", según reza su propia página web.

Además, la Generalidad cuenta con siete oficinas de la ACCD, la Agencia Catalana para la Cooperación al Desarrollo (Mozambique, Marruecos, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador y Bolivia), 34 oficinas de la Agencia para la Competitividad de la Empresa Catalana (Acc1ó), cinco oficinas del Instituto Ramón Lluc para el fomento de la cultura catalana (Nueva York, Berlín, Londres, París y Cerdeña) y medio centenar de comunidades exteriores repartidas por los cinco continentes.

Una sangría en tiempos de crisis
Aunque en los Presupuestos autonómicos de este ejercicio no figura una partida económica específica destinada a las delegaciones en el exterior, los gastos de las 'embajadas' se enmarcan dentro del apartado que hace referencia a los Asuntos Exteriores y de Cooperación, un montante que asciende "a entre 19 y 20 millones de euros", según afirma Rivera.

Se calcula que cada una de las siete delegaciones catalanas, en las que trabajan un centenar de personas, tiene un coste anual, contando alquiler, mantenimiento, sueldos y otros gastos, superior a los 170.000 euros, aunque el líder de Ciudadanos incrementa esta cifra hasta casi doblarla. "Calcular el gasto que suponen no es nada fácil porque no hay unas cuentas claras, pero sí es verdad que el coste total anual real debe rondar los 2,1 o los 2,2 millones de euros", señala Rivera.

La grave situación económica que atraviesa nuestro país, y de la que Cataluña tampoco se ha librado, ha llevado a varias asociaciones y colectivos catalanes a sumarse a los partidos políticos y pedir el cierre de estas 'embajadas', a las que la Federación de Municipios de Cataluña (FMC) ha llegado a calificar de "gasto innecesario".

En unas polémicas declaraciones realizadas el pasado mes de abril, el presidente de la FMC, Manuel Bustos, instaba a la Generalidad a cerrar algunas de las delegaciones "antes que poner en marcha recortes en materias tan importantes como Sanidad o Educación", recortes que ya han sido anunciados desde la Generalidad. En este mismo sentido, Albert Rivera cree que "gastar el dinero en esta clase de cosas, que sólo favorecen justo lo opuesto a lo que necesitamos, que es la cohesión y la estabilidad, es del todo prescindible e insostenible".

Aunque el presupuesto de la Secretaría de Asuntos Exteriores de la Generalidad se ha visto reducido en los últimos años pasando de un montante de 25 millones de euros al año a uno de 20 millones, lo cierto es que las 'embajadas' no han visto reducidos sus gastos. Así, las facturas de estas delegaciones han pasado de representar el 8,8 por ciento de las cuentas de la Secretaría en 2009 al 11,5 por ciento actual, a pesar de que el déficit catalán se sitúa por encima los 2.590 millones de euros.

Con los datos en la mano, cabe preguntarse cuál es el verdadero objetivo de estas delegaciones. ¿Son el primer paso para el anhelado reconocimiento internacional de Cataluña como una nación independiente y soberana? ¿Se busca echarle un pulso al Estado español? ¿Se está suplantando, como se ha llegado a denunciar, la labor de la diplomacia dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores? ¿Seguirá la política expansionista que protagonizó el tripartito o, como pide el PPC y Ciudadanos, se cerrarán las 'embajadas'?

Para contactar: borja.mota@elimparcial.es

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