Opinión

Los otros inmigrantes

Hebe Cue | Domingo 06 de abril de 2008
Cuando uno piensa en los inmigrantes en Estados Unidos, usualmente imaginamos a personas huyendo de la pobreza o la guerra, llegando en pateras, contenedores, cruzando el desierto o el río. Sin embargo existe un grupo, si no tan significativo en términos cuantitativos, sí en cuanto a su aportación a la economía estadounidense. En la legislación migratoria de ese país existen diversas visas laborales, una de las cuales se dedica a profesionales de todo el mundo, y la cual da la posibilidad de acceder en el futuro a la residencia permanente; me refiero a la visa H1B.

Algunos sectores de la economía de Estados Unidos, localizados particularmente en ambas costas del país, dependen de la solicitud y aprobación de profesionales especializados, mayoritariamente en informática. El Congreso estadounidense fija cada año el número de visas H1B para el siguiente año fiscal, pero la tendencia en los últimos años es a la baja. En los años 1999 y 2000 se otorgaron 115.000 visados, y en 2001 y 2002 fueron 195.000. En contraste a estas cifras, desde el 2004 el número se redujo a 65.000 visados anuales. Esta situación se ha visto agravada para los solicitantes de la mayoría de países, debido a la disposición de reservar 6.800 visados para ciudadanos de Chile y Singapur, conforme con los tratados de libre comercio firmados entre Estados Unidos y esos países.

Aunada a esta reducción en el número de visados, existe un obstáculo adicional tanto para las empresas de alta tecnología principalmente, como para los solicitantes procedentes de algunos países. Después de los ataques terroristas de 2001 en Nueva York y Washington D.C., las regulaciones y el otorgamiento de visados se han endurecido como parte de las nuevas políticas en seguridad nacional. Es así que ciudadanos de países como India o Pakistán, países de los cuales procede la mayoría de especialistas en informática, se han enfrentado con trabas administrativas y un mayor número de solicitudes denegadas. Quizá para gran parte de la sociedad estadounidense no tendría gran importancia que extranjeros no pudieran obtener estos permisos laborales, pero para varias compañías sí representa un gran problema. En los últimos dos años empresas del noreste del país y de California, especialmente en Silicon Valley, se han quejado por la reducción en la cuota de visas y el rechazo de un gran número de solicitantes. Algunos de los beneficiados de esta situación son Canadá y el Reino Unido, los cuales han acogido a varios de estos profesionales. De continuar esta situación sin un incremento en el número de visas y la reforma a las regulaciones dirigida a la eficiencia, podría resultar en una cierta pérdida de competitividad de las empresas estadounidenses frente a la de otras nacionalidades.