Opinión

El verdadero voto útil

David Ortega Gutiérrez | Martes 01 de noviembre de 2011
Nos acercamos inexorablemente a la recta final de las decisivas elecciones generales del 20 de noviembre. Los 46 millones de españoles debemos saber que en estos próximos cuatro años nos jugamos una parte clave en la historia reciente de nuestra querida España. Realmente estamos frente a una encrucijada en la que es vital tomar las decisiones acertadas, tenemos que ser conscientes de que no nos podemos equivocar en la composición de las nuevas Cámaras -Congreso de los Diputados y Senado-, que van a regular una parte importante de nuestras vidas. Frente a esta realidad, ¿cuál es el verdadero voto útil?

Según las encuestas del CIS ni el PSOE ni el PP levantan ilusión ni sus respectivos líderes tienen altos grados de credibilidad en el cuerpo electoral. Mucha gente está enormemente cansada del bipartidismo, de esa especie de falsa condena de que solo se puede votar blanco o negro. Los medios de comunicación -no todos, gracias a que todavía quedan buenos profesionales en este país- no contribuyen, sino todo lo contrario, a mejorar esta situación, la prueba está en que hay un único debate televisado y sólo aparecen dos partidos políticos de ámbito nacional, los de siempre. Se vulnera así uno de los valores sagrados de cualquier régimen democrático y que nuestra Constitución consagra en su artículo 1 apartado 1: el pluralismo político. Sin embargo, insisto por su gravedad, parece que nos quieren obligar a votar o a A) o a B), amén de un injusto sistema electoral que curiosamente beneficia enormemente a A) y a B), PSOE y PP. ¿Qué hacer frente a esta democracia cerrada que la mayor parte de los españoles desean abrir, tal y como demuestra el CIS en sus encuestas, donde la clase política aparece como el tercer problema de los españoles?

Para mí el voto útil es el que realmente cambia las cosas y afronta con valentía e inteligencia los graves problemas que tenemos. En primer lugar el voto útil es para quien nos habla claro, para aquel en quien se puede confiar, con quien sabemos a qué atenernos. Ya sabemos lo que muchos políticos y algunos partidos dan de sí, ya nos lo han demostrado en el gobierno de muchas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Sin embargo, no estamos condenados a lo de siempre, el voto verdaderamente útil es el que abre los nuevos caminos que la vida pública española necesita.

El voto útil es también para aquellos que saben jerarquizar los problemas, dar prioridad a lo que es más importante, y a los que el tiempo está dando la razón cuando hablan, por ejemplo, de un sistema electoral injusto, de una justicia politizada, de unas cajas de ahorro politizadas, de un Estado autonómico que no se sostiene, de una economía sumergida inaceptable, de una Administración elefántica, cara e ineficiente, de una clase política, especialmente en sus cúpulas directivas, poco preparada, de un sistema educativo y sanitario que precisa de importantes reformas, etc.

Nos jugamos mucho en las próximas semanas, es preciso que sepamos que somos libres a la hora de votar, que hay otras opciones a parte de las que nos quieren meter con calzador, que no estamos condenados frente a unos partidos políticos tradicionales que están demostrando un profundo agotamiento de sus caducas estructuras. Nuestra vida política puede ser diferente de la que hemos vivido estos años, la clave está en que la sociedad civil se informe bien y se vote en consecuencia, sin miedos, sin temores, con un profundo concepto de la libertad y de la responsabilidad que siempre la debe acompañar. Para los próximos determinantes cuatro años, precisamos de un voto verdaderamente útil para afrontar los grandes cambios que requieren nuestra muy deteriorada vida política, y es difícil que aquellos que los han causado puedan ahora ser la solución.

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