Todo preparado para el quinto debate electoral de la democracia, una de las últimas balas en la recámara de Alfredo Pérez Rubalcaba para remontar y la oportunidad para Mariano Rajoy de consolidar su mayoría o sumar más apoyos. Es el primero y último de la campaña entre los candidatos de los dos grandes partidos, que han pactado todas y cada una de las condiciones.
El debate Rubalcaba-Rajoy ha sido una incógnita hasta el último minuto. Desde su anuncio, las únicas certidumbres eran la fecha, el 7 de noviembre, y el organizador, la
Academia de Televisión. Todos los detalles han sido pactados por los partidos, hecho que no ha pasado inadvertido para las principales asociaciones de periodistas, que denuncian el escaso margen de maniobra del moderador, Manuel Campo Vidal. También ha extrañado en el ámbito mediático que no acoja el cara a cara Televisión Española, como hacen las públicas en Alemania, Gran Bretaña, Italia o Francia. Génova pone en tela de juicio la imparcialidad de los profesionales del ente y descartó de entrada esta opción en la negociación.
Partido Socialista y Partido Popular aclararon que el coste sería inferior respecto al del doble debate de 2008, que rondó los 900.000 euros. La cifra final está en torno a los
530.000, que cubrirán los distintos medios que se harán con la señal, especialmente las televisiones. Se espera una audiencia superior a los 10 millones de espectadores, que se repartirán Televisión Española, Antena 3, Cuatro y laSexta. Los canales preparan posteriores tertulias para analizar los discursos y determinar vencedor y vencido.
El lugar es el
Palacio Municipal del Campo de las Naciones, en IFEMA, y no el Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana "por motivos de seguridad", dicen los organizadores. El 15-M es probablemente la causa. Se esperan protestas a las puertas y el enclave elegido dificulta una amplia presencia de indignados.
Quinto debate de la democraciaDos entre Felipe González y
José María Aznar en la campaña de 1993 y otros dos entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en 2008 son los antecedentes de esta práctica electoral que, ausente durante un paréntesis de quince años, se recuperó en las últimas elecciones generales y parece consolidarse.
El moderador del primer debate, celebrado el 25 de febrero, fue
Manuel Campo Vidal, quien ya había hecho el mismo papel en uno de los cara a cara entre González y Aznar, mientras que el segundo lo moderó la periodista Olga Viza. Del primer debate de 2008 quedó "la niña de Rajoy", a la que el candidato del PP se refirió en abstracto para personalizar sus anhelos para la sociedad española y el cinematográfico "buenas noche y buena suerte" con el que Zapatero se despidió de la millonaria audiencia.
Y es que, aunque los partidos no se hayan puesto de acuerdo para celebrar debates durante tanto tiempo, los españoles han demostrado siempre estar interesados en esta fórmula. González y Aznar congregaron frente al televisor a 9,6 y 10,5 millones de personas, respectivamente, en los debates de Antena 3 y Telecinco de 1993, mientras que hace cuatro años Zapatero y Rajoy tuvieron una audiencia de
13 y 12 millones de espectadores.
Las dificultades para la celebración de los debates responden básicamente a dos cuestiones: las protestas de otros partidos minoritarios, que consideran perjudicadas sus opciones con esas fórmulas "bipartidistas" y las sospechas de los grandes, refrendadas por algunos expertos, de que en los debates hay
poco que ganar y mucho que perder.