Opinión

Via crucis de Laporta

Miguel Ors | Lunes 07 de abril de 2008
Cada vez que el Real Madrid tropieza, curiosamente es el Barça el que se cae .Lo cual es cierto. Joan Laporta, como presidente del club azulgrana, vivió anoche su primera "pañolada". Cinco años presidiendo mieles y anoche, hiel. La hiel de la repulsa casi unánime. En el Camp Nou, de quienes hace cinco años le votaban fervorosamente con ilusión y esperanza. Pero en el fútbol, como tengo dicho, es todo efímero y apasionado: el elogio y la condena, la sonrisa del halago y el escopetazo de la censura. El fútbol es pasión. Un juego de pasiones en el que sólo cuenta el resultado. Matizo: el resultado aritmético del partido, que, no el aritmética del libro de gastos e ingresos como, año tras años, desde siempre, puede comprobarse en las asambleas de compromisarios.

-La pasión es un deseo magnificado que ciega la razón - le oí una vez, hablando de fútbol, a Gregorio Peces Barba.

Acabado el partido con el Getafe (empate a cero), Joan Laporta ,a la salida del estadio, hubo de ser protegido de la furia agresiva de un grupo de más de doscientos o trescientos socios .Le pusieron de chupa dómine."Rodeado de hienas...", leo.

El Barça, ciertamente, ha defraudado. Y ha defraudado por muchas razones imposibles de sintetizar en breve comentario, y de las que apenas se habla. Ser socio o abonado de un club de fútbol empieza a ser un lujo."Entre la hipoteca y el abono del Camp Nou, si no fuera por el sueldo de mi mujer, no llegaría ni al quince de cada mes", le gritó anoche una "hiena" a Laporta.

¿Se gestionan con sensatez los ingresos de los clubes? No. Casi nunca. O nunca. Al socio, como digo, le importa un pimiento rojo la gestión económica. ¿Cuándo en un estadio se ha visto "pañolada" contra un presidente por mala gestión económica? Que yo recuerde, jamás. El socio no reconoce más gestión que la del resultado. Y sin embargo, a veces, hay no poca sino mucha relación entre los costes de los jugadores y su rendimiento. Henry, por ejemplo. Gana al año, al parecer, entre unas cosas y otras, más de ¡diecisiete millones de euros! Pregunta: ¿vale realmente eso? ¿Sabía el Barcelona, cuando lo contrató, lo que fichaba? Hubo quienes avisaron:" ¡Eh, Barça, ya no es el que ha sido; eh, Barça, empieza a estar cascado; eh, Barça, el Arsenal sabe lo que se hace "soltándolo, tú no comprándolo!".Ni caso. Su fichaje, mediáticamente, supuso un diez para Laporta,"¡qué tío Laporta, qué gran presidente, anda, rabia Real Madrid!".

Así es el fútbol. Y así seguirá siendo. Laporta, por lo que a él se refiere, el día que se bajó los pantalones en el aeropuerto y se quedó en calzoncillos, ¡vaya imagen!, ¿la recuerdan?, inició su "vía crucis"."Este señor no tiene categoría", se escribió.

Pero tampoco eso contaría si el Barça no estuviese decepcionando a su feligresía. El fútbol es así.







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