Los Lunes de El Imparcial

Sebastian Junger: Guerra

RESEÑA

Domingo 06 de noviembre de 2011
Sebastian Junger: Guerra. Traducción de Gonzalo García y Cecilia Belza. Crítica. Barcelona, 2011. 272 páginas. 20 €

El libro de Sebastian Junger, Guerra, no representa el clásico ejercicio de periodismo bélico en el que se muestra el devenir de una guerra y se describen tácticas y batallas. Guerra supone un relato psicológico-bélico de un grupo de soldados norteamericanos destinados a Afganistán. Este reportaje de guerra se centra en el aspecto más humano de la batalla, analizando la cotidianeidad de los soldados profesionales y los efectos que la lucha producirá diariamente, y con resultados definitivos, en sus vidas. El autor relata la cotidianeidad de los soldados en la contienda de Afganistán, describiendo, detalladamente, y a veces fríamente, las emboscadas, los ataques y los encuentros con los lugareños. A través de su experiencia personal, compartiendo, durante quince meses, vida y cuartel con un pelotón en el valle del Korangel -zona montañosa entre Pakistán y Afganistán, campo de batalla entre soldados norteamericanos y guerrilleros afganos-, Junger presenta cómo se combate en una guerra en el siglo XXI, donde los aspectos psicológicos predominan sobre la acción.

De una forma amena, informativa y documentada, se pone de manifiesto una visión inusual del combate, menos dinámica y más introspectiva: en sus páginas, el autor parece interesarse, más que por la guerra en sí misma, por todo lo que encierra un combate, poniendo mayor énfasis en las experiencias y en los sentimientos de los soldados que en la brutal violencia de la lucha. A pesar de la presencia de algún estereotipo militar, Sebastian Junger consigue narrar el miedo de una patrulla ante una emboscada, el fuerte lazo de camaradería y hermandad que se instaura en las tropas, las esperanzas y los sueños de unos soldados que han decidido ir a la guerra para huir de sus miserias. No relata grandes batallas o episodios decisivos de esta lucha, sino más bien pequeños combates cotidianos, los rutinarios servicios de patrullas, día tras día, con el miedo a que sea el último. Los protagonistas son los miembros de la Compañía de batalla, soldados de una diminuta base, con nombre y apellido (como O’Byrne, Hoyt…), que, con su expectativas e inquietudes, con el dolor por la pérdida de un compañero, viven en un estado de tensión permanente en un hábitat hostil.

El resultado de su experiencia es esta obra corta e intensa, en la que el autor intenta “escribir con sinceridad acerca de las muy personales y distorsionadas experiencias de la guerra”. Junger ofrece una lectura novedosa e interesante del conflicto bélico moderno, recogiendo los testimonios de los soldados y sus sensaciones diarias. El volumen se divide en tres capítulos con llamativos títulos, que demuestran el interés por los aspectos más íntimos de estos soldados: temer, matar y amar. El libro concluye de forma esclarecedora entorno a las consecuencias de la guerra, escenificando, en pocas páginas, la incapacidad de estos soldados para incorporarse a la vida civil después de la guerra, que llega a actuar en ellos como una droga, haciéndoles sentir la necesidad de reincorporarse al ejército, un impulso incontrolado, “como si fuera [un instinto] autodestructivo”.

Finalmente, hay que señalar que aquí se humaniza el conflicto bélico, relatando, sin concesiones literarias ni juicios de valor a su favor o en su contra, la vida de estos soldados, centrándose en sus reacciones cotidianas y en las razones que les empujaron a alistarte en el ejército. La guerra vista de cerca y desde una perspectiva diferente: la de los soldados.


Por Andrea Donofrio

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