El economista italo-argentino
Alieto Guadagni ha pronunciado este martes una conferencia sobre la Argentina después de las elecciones de 2011 en la Fundación Ortega-Marañón (C/Fortuny 53, Madrid).
Según el análisis de Guadgni, las elecciones del 73 y del 83 fueron las únicas en las que los candidatos Perón y Alfonsín ganaron por la necesidad de cambiar de régimen político. El resto de comicios, como ha apuntado, se decidieron en base a criterios económicos. Ménem, por ejemplo, ganó en 1989 porque poco antes de las elecciones estalló una hiperinflación. En 1999, de la Rúa se alzó como ganador porque el país entraba en una recesión y
Cristina Fernández de Kirchner ganó en 2007 gracias a una economía en crecimiento.
"Cuando no hay cambio de régimen político, la economía es decisoria", dice el economista, una razón de peso para que este haya analizado los retos económicos a los que se enfrenta el país recién reelegida su presidenta.
Alieto Guadagni junto al presidente de la Fundación José Varela
Guadagni ha partido del análisis de la nueva
realidad económica por la que atraviesa Argentina en comparación con 2008. Entre las situaciones más reseñables se encuentra el fin del exceso de la capacidad instalada de la industria, la debilidad fiscal para afrontar crecientes subsidios tarifarios o la incertidumbre del escenario global. Así mismo reaparece en el horizonte económico el problema con el cambio. "El ancla cambiaria ha empezado a debilitarse y no se puede devaluar la moneda continuamente", diagnostica Guadagni quien también apuntó que este, junto al problema de tarifas públicas, es uno de los mayores retos que tiene por delante la presidenta para proteger la economía del país.
Como
nota positiva, el economista ha reseñado el bajo nivel de deuda que tiene el país que representando sólo 18 por ciento del PIB es el punto fuerte de la economía Argentina.
Adentrándose en predicciones, el ponente ha asegurado que si el Gobierno tiene que elegir entre precios y regulaciones,
avanzará en estas últimas. También que si aumenta la presión compradora del dólar "barato",
aumentarán los controles cambiarios y las restricciones cuantitativas a las exportaciones. A ello, se sumaría un intento de
concertación de precios y salarios con una presión a los sindicatos para no indexar las pagas de los trabajadores.
Todo ello se hará, según Guadagni, profundizando el actual modelo, bien con mayores dosis de
estatismo, bien con mayores
regulaciones. También, según augura, se elaborará un programa fiscal monetario que intente controlar la inflación que, desde 2005, es del 160 por ciento.