Cultura

Malena Alterio: “Los políticos utilizan nuestro dinero y nuestra ilusión y a cambio no nos dan nada”

ACTRIZ

Jueves 10 de noviembre de 2011
Este viernes se estrena Cinco metros cuadrados, un drama con bocanadas de aire trágicamente cómico que mete el dedo en la llaga de la especulación inmobiliaria en España. “Creo que es bueno que existan películas como esta para tener presente que estas cosas pasan y que no podemos dejar que nos tomen el pelo”, ha asegurado a EL IMPARCIAL Malena Alterio que, junto a su inseparable Fernando Tejero, forma la pareja protagonista. Álex y Virginia se compran un piso sobre plano a las afueras de una gran ciudad: con sus ahorros pagan la entrada y aceptan una hipoteca a 40 años. Un día, inesperadamente, precintan la zona y paran las obras. La actividad de la plataforma de afectados va desinflándose poco a poco menos en el caso de Álex, para quien rendirse no es una opción a pesar de estar provocándole problemas en el trabajo y con Virginia. Después de hacerse con cinco galardones en el Festival de Cine Español de Málaga, la última película de Max Lemcke llega a las salas para, según Alterio, “mantenernos los ojos y las orejas fríos y el corazón caliente”.

Es la segunda vez que trabaja con Max Lemcke. ¿Cómo le ofrece este proyecto y qué fue lo que le enganchó del guión para terminar metiéndose en la piel de Virginia?
Cuando terminamos Casual Day, en la que yo tenía un papel pequeño, él debió de ver algo en mí. Al poco tiempo, me invitó a tomar un café y me dijo que tenía este proyecto entre manos. Estoy feliz de que me invitara a participar en esta historia, porque me atrae todo del guión. Es muy difícil que llegue a ti una historia tan bien escrita, tan bien contada y teniendo la certeza, por haber trabajado antes con él, de que Max (Lemcke) lo iba a hacer muy bien.

Más de un espectador se va a ver reflejado en los personajes… No es que sea una película basada en hechos reales, pero sí podría estar inspirada en cientos de casos. ¿Qué está pasando en España para que tanta gente se pueda sentir identificada con un caso como este?
Creo que trasciende también más allá de nuestras fronteras, pero es cierto que aquí hemos vivido muy de cerca el “boom” inmobiliario, y no sólo ahora. Hace poco volví a ver El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963), en la que también se habla de este tema, y en El Pisito (Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry, 1959), y estamos hablando de películas de hace más de cuarenta años. Es una historia que nos va tocando y que, si no te ha pasado a ti, le ha pasado a un primo o a un tío… Creo que es bueno que existan este tipo de películas para tener presente que esto pasa y que no podemos dejar que nos tomen el pelo. Hay que intentar entre todos cambiar este sistema en donde los poderosos pueden hacer lo que les dé la gana a costa de las ilusiones y el dinero de gente que no tiene nada que ver.

En ciertos momentos de la película se da a entender que muchas veces los ciudadanos no tenemos a nuestro alcance las armas necesarias para enfrentarnos a los poderes políticos y económicos. ¿Lo cree así?
Por supuesto. Y creo que eso es lo que más me indigna de estas historias: que uno puede “atropellar”, de una manera metafórica, a alguien y, más que el atropello, lo peor es el hecho de que la sociedad no esté amparada, protegida y sostenida por la justicia. Hay mil trampas y mil maneras de escabullirse y vemos todos los días gente que claramente está robando o utilizando nuestro dinero. A los políticos los ponemos nosotros, es gente que está ahí por nosotros, a nuestro servicio, que está utilizando nuestro dinero y nuestra ilusión y a cambio no nos da nada. Creo que la impotencia y la rabia hacia esta situación están muy bien contadas en esta película.

En este sentido, los personajes protagonistas representan dos posturas, dos formas de actuar: Virginia, que opta por “rendirse”, pasar página y seguir con su vida; y Álex, que prefiere luchar hasta las últimas consecuencias aunque le vaya en ello la salud mental. ¿Cree que las dos opciones son válidas?
Claro, es lo bueno del guión, que cuenta cómo las dos opciones están ahí. Todos los ingredientes apuntan a que la batalla está perdida, que es como luchar contra Goliat, casi imposible, y todos se retiran. Pero también se puede continuar, como hace el personaje de Fernando (Tejero), que ve cómo el castillo de naipes que tenía construido se le va cayendo y pierde el trabajo, la mujer, la familia… y sigue pese a todo y pese a todos. Se vuelve loco y tira hasta el final con todas las consecuencias.

¿Nos falta un poco de esa locura del personaje de Fernando Tejero? ¿Luchamos poco por nuestros derechos?
Lo que pasa es que llega un punto en que uno mete todo en la balanza para ponderar hasta qué punto compensa la angustia y el sufrimiento. Yo entiendo a mi personaje, que en un momento dado se retire porque le está chupando la vida, ya no puede más. Pero también es cierto que si todos hiciéramos como Virginia no sacaríamos nada positivo, no se solucionaría nada. Quizá no a nivel personal, pero sí que creo que es importante la lucha a nivel grupal. Por eso pienso que el movimiento 15-M es muy interesante e importante. Deberíamos tratar de cambiar este sistema que teóricamente nos tiene que proteger, sostener y ayudar, y hacer que se respeten derechos que como ciudadanos debemos tener.


Presentación de Cinco metros cuadrados en Madrid: Malena Alterio junto a sus compañeros de reparto, Emilio Gutiérrez Caba (izquierda) y Fernando Tejero (derecha) y al director Max Lemcke (centro)

Estamos hablando de Virginia y de Álex, pero, ¿qué hay de Malena y Fernando? De nuevo juntos en el reparto, será ya como trabajar en familia…
¡Fernando es mi hermano el de Córdoba! Tengo un hermano en Madrid que es Ernesto (Alterio) y luego tengo otro en Córdoba que se llama Fernando Tejero. Es muy agradable porque cuando conoces a tu compañero y ya has trabajado con él sabemos nuestros miedos, nuestras fobias, nuestras filias, nuestras angustias y sólo con una mirada intuimos por dónde vamos cada uno. Estos es un caminito importante que ya tenemos construido y que hace más fácil que todo salga bonito.

Con esta película os salís del rol rotundamente cómico que os lanzó definitivamente a la fama a ambos en Aquí no hay quien viva (Belén y Emilio). ¿Es difícil desencasillarse de estos personajes televisivos que os hicieron tan conocidos?
Creo que para nosotros no, pero para el público sí. Yo terminé de hacer Aquí no hay quien viva hace más cuatro años, pero es una serie que no sólo tuvo éxito en su momento, sino que la siguen poniendo ahora, a todas horas y todos los días. A veces la gente te conoce en esa serie y no te saca de ahí. Incluso gente más joven que la está descubriendo en las reposiciones. Yo como actriz trato de agarrarme a las historias que cuento en cada uno de los momentos y cada uno de los proyectos que me ofrecen. Otra cosa es que la gente lo acepte, lo quiera ir a ver y le guste.

Actualmente te estamos viendo en la serie de La Sexta, BuenAgente. ¿Habrá segunda temporada?
Hemos hecho seis capítulos más que se están emitiendo ahora y en principio la cosa está como en “standby”. Siempre hay una puertecita abierta, pero yo creo que este proyecto está cerrado.

Ahora está metida de lleno en la “TV movie” Una carta para Evita, del ganador del último Goya a la mejor película, Agustí Villaronga por Pa Negre
Sí; yo empecé a rodar el lunes pasado. Es una historia muy chula basada en un hecho real: el viaje de Eva Perón a España en 1947, coincidiendo aquí con Carmen Polo y con Juana Doña, que fue una republicana que puso una bomba en la embajada argentina y la condenaron a muerte. La película cuenta el periplo de la madre de esta mujer para que llegue el indulto y yo interpreto a la acompañante de Eva Perón.

No sólo trabaja con Villaronga, sino que comparte cartel con actrices como Nora Navas y la veterana y genial Carmen Maura. ¿Cómo se siente al lado de estos titanes del cine?
Me siento de un orgulloso y de un agradecido… ¡Es genial! Y eso que con Carmen y Nora no comparto escenas, porque son las vidas de tres mujeres en un momento determinado de la historia y se cruzan, pero de manera indirecta. No coincidimos, pero aún así es un orgullo y una alegría compartir proyecto con ellas.


Malena Alterio y Fernando Tejero en una escena de la película

Cinco metros cuadrados arrasó en el Festival de Málaga con cinco premios (Mejor Película, Mejor Guión, Mejor Actor, Mejor Actor Secundario y Premio de la Crítica) y le sirvió como vía directa para conseguir la distribución en salas comerciales. ¿Cree que su paso por la ciudad andaluza le servirá también para atraer al público a los cines?
Creo que sí, que Málaga es una muy buena plataforma y que haber tenido éxito allí puede influir. Creo que hay mucha expectativa y muchas ganas de ver la película. Ojalá que la gente se anime, vaya a ver la película y que guste, porque de esto subsisten los proyectos.

¿Con qué le gustaría que se quedara la gente cuando salga del cine después de ver la película?
Con la idea de que estas historias pasan, han pasado y tristemente van a seguir pasando. Que tengamos los ojos, las orejas y cabeza frías y el corazón caliente para tratar de que no nos tomen el pelo.

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