Opinión

El miedo a ETA, argumento electoral

Javier Cámara | Jueves 10 de noviembre de 2011
El debate no salió como el PSOE esperaba. Rubalcaba defraudó al no resultar tan fuerte en el cara a cara. En Ferraz ven que se les acaban las opciones y hay que echar mano de todo lo que sirva para arañar esos votos que no den la mayoría absoluta al PP. No es una novedad, el propio candidato ha confesado la necesidad de movilizar a los cientos de miles de posibles votantes socialistas que aún están indecisos y para ello no ha dudado en utilizar lo que cree que puede ser su baza, su arma secreta, ese as en la manga escondido que dé la vuelta a las encuestas: ETA.

La cosa es que como el tiempo apremia y la urgencia es evidente, Rubalcaba no ha tardado en erigirse en el garante de la paz frente al terrorismo. Que el PSOE pida el voto para su candidato porque es el mejor para asentar la paz y evitar las tentaciones de una vuelta a la violencia es, simplemente, repugnante y que se quieran aprovechar electoralmente del sufrimiento durante años de todos los españoles es, sobre todo, vergonzoso.

Se demuestra así que esas lágrimas de cocodrilo que los mandatarios socialistas mostraron a las cámaras con el comunicado de ETA, en lo que ya ha quedado claro era un burdo acto de campaña, no son sino otro punto ganador de la banda mafiosa al colarse, una vez más, en la campaña socialista.

Y digo yo: ¿Vale todo en política? ¿Por qué es Rubalcaba el artífice de que ETA deje de matar? ¿Dónde quedó aquello de no usar el fin del terrorismo en campaña? ¿Es ético apelar al miedo a nuevos atentados como argumento electoral? ¿Cuánto tuvieron de actores los Rubalcaba, López y compañía cuando lloraban por el anuncio de la banda mafiosa? ¿Cómo entenderá la ciudadanía esta estrategia del PSOE?

Si Rubalcaba es el artífice de que ETA haya dejado de matar quizá debería explicar a todos los españoles cómo lo ha hecho y a cambio de qué. Si nos dice que con el trabajo de la Policía y la ley, entonces no es el único responsable del “éxito” porque delante de él han pasado muchos ministros que también han trabajado duramente.

Lo peor de todo es que, además, el PSOE miente porque ETA todavía no ha dicho que desaparece, que acepta su derrota, que asume su condena y la cárcel y, sobre todo, no ha pedido perdón a las víctimas. La banda asesina sigue activa y si cesa en su actividad en los términos ya descritos, es más que probable que no lo haga durante el Gobierno del PSOE. Por eso han tenido que darse prisa en atribuirse el éxito ignorando que el logro es de todos, no de quien Alfonso Guerra diga.

Aun así, lo que todavía me suscita dudas es si Rubalcaba pelea, como dice en su eslogan de campaña, por conseguir llegar a La Moncloa o si sólo le importa ya mantener algo de dignidad ante el partido el día 21 para no perder cuota de poder interno. Lo que sí tengo claro es que si está feo intentar rentabilizar con votos que unos asesinos dejen de matar, peor resulta querer apuntarse el tanto del fin de ETA ante el mundo.

Entre esto y la Alianza de Civilizaciones de Zapatero, me parece que se acumulan los candidatos para el Nobel de la Paz.

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