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[i]En la recta final de la campaña[/i]

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Viernes 11 de noviembre de 2011
Durante el fin de semana que ahora se inicia asistiremos a los últimos datos públicos sobre las predisposiciones de voto de los ciudadanos cara al 20N. La primera de esta última tanda de encuestas la ha hecho pública la Fundación Ortega-Marañón, a partir de un estudio elaborado por el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Murcia en colaboración con el de Comunicación Política del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. Los resultados no varían significativamente de los presentados en el anterior de estudio del 14 de octubre (www.cemopmurcia.es).

El avance de resultados presentado esta mañana, muestra, como datos más significativos, los siguientes:

LA ECONOMÍA IMPORTA. La percepción sobre el clima político y económico del país se mantiene en unos niveles extremadamente bajos, y esa percepción permea toda la competición política. Esta campaña, como ninguna otra celebrada en España, está influenciada de manera notable tanto por las percepciones actuales de los españoles como por sus expectativas a futuro. A mayor degradación de las percepciones políticas y económicas, mayor predisposición a votar al Partido Popular, que representa, en el imaginario de los ciudadanos, el único con capacidad para afrontar la crisis económica y la situación de impasse en la toma de decisiones políticas que atraviesa el país. En este contexto, se aprecia ya en la encuesta una percepción generalizada de triunfo del Partido Popular, al elevarse el porcentaje, frente a los datos registrados en octubre, de quienes creen en una mejoría de expectativa política y económica del país a un año. Esta percepción es mayoritaria precisamente entre los electores predispuestos a votar a los populares.

Y EL VOTO ESTÁ MAYORITARIAMENTE DECIDIDO. El 87,9% de los encuestados asegura que votará en la próxima elección del 20 de noviembre. Un 70,3% de éstos asegura tener decidido ya su voto. De entre quienes tienen decidido su voto, el 46,5% lo hará hacia el Partido Popular, un 27,4% hacia el Partido Socialista, un 9,6% hacia IU/ICV, un 4,3% hacia UPyD, un 3,1% hacia CiU, un 1,3% hacia ERC, un 1,2% hacia el PNV y el 6,6% restante hacia las otras formaciones del sistema. De los que tienen dudas, UN 29,7%, las principales se concentran en el binomio PP-PSOE, que acapara el 27,6% de las menciones de duda entre los electores que aún no ha definido su voto. También la duda entre PSOE e IU es mencionada por el 7,7% de estos electores dudosos. También es importante el grupo de electores que centran sus dudas entre el PP y UPyd, con el 3,6% de menciones.

POR LO QUE LA RADIOGRAFÍA ACTUAL PRESENTA UNA MAYORÍA NÍTIDA DEL PARTIDO POULAR. Los resultados de la encuesta señalan una continuidad de las tendencias con respecto a la evaluación realizada en octubre, pero con una profundización de la distancia entre los dos grandes partidos, que si a principios de octubre arrojaba un diferencial de 14,2 puntos sobre voto candidatura a favor del Partido Popular, en esta ocasión, un mes más tarde, la distancia se eleva a los 19 puntos porcentuales. Este incremento de la diferencia no se debe tanto a la mejoría de las expectativas del Partido Popular, que apenas incrementa en un punto su rendimiento respecto a la encuesta de octubre, sino y sobre todo a la caída del Partido Socialista en casi cuatro puntos desde la radiografía de tendencia de voto de hace un mes. Los grandes beneficiados de este considerable descenso de voto son tanto UPyD, que mejora sus resultados desde octubre en más de un punto y especialmente IU que incrementa su balance desde octubre en 1,3 puntos porcentuales. Si estos resultados se confirman en las urnas, el Partido Popular gozará de una mayoría absoluta nítida y el Partido Socialista sufrirá el peor desastre electoral de su historia reciente.

PERO AÚN HAY DUDAS SOBRE LA DISPERSIÓN DEL VOTO SOCIALISTA. El Partido Socialista mantiene una de las tasas de fidelidad más bajas de su historia electoral reciente: hoy menos de 5 de cada 10 de sus electores de 2008 lo volverían a votar. Además de la intensa transferencia hacia el PP, casi el 20% de su electorado, lo que supone cerca de un millón ochocientos mil de sus votantes de 2008, realiza importantes transferencias hacia IU, por encima de los 700 mil electores netos, y hacia UPyD, con más de 200 mil. Esta sangría de voto de 2008 también afecta a las transferencias hacia el resto de partidos de ámbito no nacional, con otros 200 mil votantes transferidos. En cuanto a su balance entre abstencionistas entre sus filas y captación de antiguos desmovilizados y nuevos votantes, el balance vuelve a ser desfavorable para el Partido Socialista, con una fuga neta de cerca de un millón doscientos mil votantes. En suma, y a pesar de que la estrategia del Partido Socialista se haya orientado a movilizar a su electorado de 2008, equivocadamente como ya se mostró en la encuesta del mes de octubre, el verdadero problema de la escasa votación del partido no es tanto los descontentos internos que se manifiestan en la abstención, sino la intensa transferencia hacia el Partido Popular e Izquierda Unida, principalmente, que representa, junto a la que realiza hacia el resto de fuerzas, casi tres millones de votos, por no más de un millón doscientos que mantiene en la abstención. La duda es pues si el Partido Socialista conseguirá paliar esta sangría reorientado el voto en la última semana principalmente de sus electores fugados hacia IU y hacia otras fuerzas del sistema partidista, que en el último momento reagrupen sus orientaciones hacia su partido de pertenencia en 2008. Este reagrupamiento no alteraría la victoria del Partido Popular y su casi segura mayoría absoluta, pero reduciría la distancia entre los dos grandes partidos y amortiguaría el desastre electoral socialista.

Y, COMO SIEMPRE, LOS RESULTADOS FINALES LOS DEFINIRÁN LA PARTICIPACIÓN. La sensación generalizada sobre la victoria del Partido Popular ha hecho que entre la encuesta de octubre y ésta realizada a principios de noviembre, y antes del debate, se hayan producido de manera paralela dos fenómenos entre los votantes indecisos, que son los que definen las tasas de participación final. Por un lado, el binomio clásico de indecisión PP-PSOE se agudiza, principalmente entre los votantes predispuestos en principio a votar al PSOE, pues así lo hicieron ya en 2008. Por otro lado, y esto es lo más significativo, la reducción del número de indecisos, y por tanto el incremento de la participación, no se relaciona, en esta ocasión, con un mejor balance para el Partido Socialista, sino que se produce entre éstos una dispersión de su voto hacia las otras fuerzas del sistema partidista, en especial hacia UPYD e IU/ICV. Parece como que hubiera una sensación generalizada entre los menos predispuestos y entre los más descontentos que el Partido Socialista no es el destinatario de un voto útil de “oposición”, que el cambio les parece necesario, pero que quieren “oír” otras voces distintas en la Cámara. Así, la preferencia por partido ganador desciende desde octubre dos puntos y medio sobre censo para el Partido Popular, y más de uno para el Partido Socialista.. Estos casi tres puntos, más casi siete que supone la reducción de indefinidos, se van directamente a opciones de ganador distintas a la de los partidos mayoritarios, que aglutinan un 26% de las respuestas, destacando entre éstas las opciones de IU/ICV y UPyD.

EN CONCLUSIÓN. Todos los datos obtenidos de la encuesta nos indican que habrá un cambio de gobierno en España y que este cambio se sustanciará en una amplia mayoría del Partido Popular. Queda por despejar la duda del volumen de la derrota del Partido Socialista. Si sus expectativas mejoran en los próximos días, lo serán a consta no tanto de una entrada de sus antiguos votantes desde la abstención como de una reagrupación de su voto transferido, especialmente entre los inclinados hoy a votar a IU/ICV y, en menor medida, a UPyD, y entre quienes aún a aparecen como dubitativos en el binomio PP-PSOE. Estamos hablando de cerca de 2 millones de votantes, que si se reagrupan en torno a las filas socialistas lograrán una derrota “dulce” y también la concentración de nuevo de poder entre los dos grandes partidos, rebajando las expectativas de crecimiento que a su costa están experimentando los otros dos partidos de ámbito nacional.

Ismael Crespo Martínez. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Murcia y Director del Dpto. de Comunicación Política de la Fundación Ortega-Marañón/Alberto Mora. Candidato a Doctor en Comunicación Política. Coordinador de la Revista Más Poder Local.

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