José Luis Sanchís | Sábado 12 de noviembre de 2011
El miedo es un sentimiento inherente al ser humano, tenemos lo que se dice ‘miedo al miedo’ por todo y por nada. Este hecho nos debilita, nos hace sentirnos vulnerables a la realidad presente, lo que hace que la vivamos bajo presión, en estado de alerta constante. No nos permite vivir ni disfrutar otro tipo de sentimientos más positivos, como la alegría o el amor.
Siempre se enciende la luz roja pero sino ilumina lo suficiente aparecen los alumbradores de nubarrones negros y ruidosos truenos. Y nosotros estaremos, curiosamente, dispuestos a escucharlos.
De modo, que teniendo en cuenta está realidad antropológica: la necesidad humana hacia un determinado conflicto o problema. Siempre surgen los llamados “controladores del miedo” dispuestos a presentar cuestiones sin resolver ante los medios de comunicación, para que poco a poco vaya calando, como lluvia fina, en nuestro imaginario colectivo hasta que se hace real.
Los partidos políticos, sus estrategas, a lo largo de una toda una campaña electoral, que comienza el mismo día que se gana o se pierde la anterior –depende de quién lo mire-, saben y potencian esta realidad “teatralizada”. Enfocan sobre determinados temas, en función de intereses partidistas que mejoraran sus datos electorales ya que, tienen unos electores dispuestos a oír “los cantos de las soluciones” .
Así, analizamos a los dos principales partidos políticos, PP y PSOE, ante esta campaña electoral. Cómo se simula la realidad en sus programas y vídeos electorales:
- El PP ha puesto el foco en el problema de la crisis y su consecuencia más inmediata: el paro. Para los cerca de los 5 millones de desempleados es más que una simple “contrariedad”, es la realidad de vivir sin el sostén económico de sus vidas y el de sus familias. Pero trasladar ese miedo al resto de población activa, es un ejercicio discursivo de campaña. La oratoria política necesita del adversario, del generador del “problema” y en este caso, para el PP, ese es el PSOE y concretamente: Zapatero y, por extensión, el candidato socialista Rubalcaba. Pero nos dejan la solución al conflicto: su programa y candidato.
- En el caso del PSOE, el error ha sido defenderse de la “realidad” que presentaba el PP y no imponer “su realidad”. Ha llegado tarde a la presentación discursiva del “otro problema” a la sociedad, a sus electores: la defensa del Estado del bienestar, el que ataca los mercados y que responde a una crisis internacional, que ya no es solo financiera, también, es política. Tarde, es ya muy tarde. La sociedad ha elegido “su problema” y quiere una solución, no hay sitio para dos.
La política es un simulacro de realidades, un combate que se ofrece a un público constituido por audiencias millonarias, gracias a los medios de comunicación. Ahora bien, ¿la ciudadanía, los electores dejaran algún día el gusto por el boxeo? Parece ser que no.
Mientras nos sigan ofreciendo el sueño y la pesadilla en el mismo momento: ahí estaremos, escuchando y viendo la solución del ganador y sus cantos de sirena. La realidad es otra.
José Luis Sanchís y Ana de Isabel Ruiz (Consultores políticos)
TEMAS RELACIONADOS: