Opinión

Excesos verbales en la campaña electoral

Domingo 13 de noviembre de 2011
Córdoba era ayer el escenario elegido por los socialistas para uno de sus mítines más importantes; al menos, en lo que a participantes se refiere: Rosa Aguilar, ex alcaldesa de la ciudad y ministra de Agricultura y José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Extremadura. La de ayer quizá fuera una de las pocas ocasiones para ver a un miembro del Gobierno en campaña pues, salvo la mencionada Rosa Aguilar, el resto de integrantes del Ejecutivo está en paradero desconocido. Y a juzgar por el tono de las intervenciones, es posible entender el porqué de esa espantada.

Griñán acusaba al PP de “no encontrar soluciones a la crisis”, alertaba del riesgo de que “nos gobiernen los mercados” y encontraba “deleznable” que los populares se dedicasen a contar parados. Rosa Aguilar, por su parte, sostenía que la derecha pretendía “poner una mordaza a las mujeres y mandarlas a sus casas”, añadiendo que “sólo los socialistas defendían la igualdad”. Lo peor no son estros excesos dialécticos, que se califican por sí solos, sino que en ambas intervenciones fue prácticamente imposible hallar propuestas concretas.

Desde luego, si esa es la estrategia electoral de los socialistas en Andalucía, alguien dentro del partido debería llamar a una reflexión profunda. Que se sepa, gobierna el PSOE, no el PP. Así pues, las soluciones a la crisis correspondía encontrarlas a quien los ciudadanos eligieron para ello, y no a la oposición. Tampoco es de recibo azuzar el fantasma del machismo, pues hoy hay en el PP tantas mujeres con cargos relevantes como en el PSOE. María Teresa Fernández de la Vega, Mercedes Cabrera o Cristina Garmendia serán recordadas por su excelente cualificación profesional. La gestión al frente de sus distintos ministerios es diferente, como ocurre con toda persona que ocupa un cargo público, pero nadie pondrá en duda su valía. Sí, en cambio, la de personas como Bibiana Aído, Leire Pajín, Carmen Chacón o Trinidad Jiménez, parapetadas en su género para sortear la crítica por su incompetencia. Porque es cuestión de personas, no de géneros. Y e eso, como en otros tantos aspectos, el PSOE actual tiene un problema de capacidades.

¿Y que decir de los despropósitos lanzados por Griñán? Desgraciadamente, no hace falta que el PP haga un recuento de parados. Los casi 5 millones de afectados lo saben mejor que nadie. Hablar de “los mercados” como si de un señor encopetado y tocado de un puro plutocrático se tratara, es impropio de un país europeo de cierto nivel. Los mercados somos todos, ahorremos 50 Euros o 50 millones; son los ahorradores que nos prestan dinero porque lo necesitamos. Nuestra tarea debe consistir en convencerles de que somos un país fiable y serio, y no un lugar primitivo con ideas y clichés propios del siglo XIX.

Menos excesos verbales, pues, y un poco más de responsabilidad. Ya tuvimos un aperitivo del disparate con la mendaz afirmación del señor Rubalcaba en el debate, asegurando que Esperanza Aguirre había llamado “vagos” (sic) a los profesores. Con ese despropósito basta. Y sobra.

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