Bajo el título “Fuegos de artificio de un castrato”, anoche se celebró en el teatro de la Plaza de Oriente un recital de Phillipe Jaroussky, con piezas de Vivaldi y de Händel, que se enmarca dentro del ciclo Las Noches del Real. El joven y exitoso contratenor francés estuvo acompañado por la orquesta barroca Apollo’s Fire de Cleveland, dirigida por Jeannette Sorrell, en una velada caracterizada por las entusiastas aclamaciones de bravo que premiaron cada una de las delicadas interpretaciones.
El hecho de encontrarse, nada más llegar al teatro, con cárteles que anunciaban que el artista firmaría sus discos una vez finalizado el concierto, ofrecía ya una importante pista de que en el escenario se esperaba a uno de esos “fenómenos” que levantan pasiones entre una parte de aficionados, fans declarados de Jaroussky. Si a ello se le unía que no era posible distinguir una butaca vacía, por mucho esfuerzo que se pusiera en el empeño, y que las aclamaciones de bravo surgían en cuanto terminó de cantar la primera de la piezas del programa, el resultado era, desde luego, previsible y, por lo tanto, buscado y esperado por quienes desde hacía semanas atesoraban las entradas para asistir al concierto de Jaroussky, considerado como el nuevo gran talento vocal francés, capaz de deslumbrar con sus muchas coloraturas allí donde actúa y convertido en el primer contratenor superventas de la historia.
En realidad, la velada de ayer siguió, punto por punto, el guión de todas las exitosas actuaciones que llevan por el mundo al contratenor; en este caso, con un programa que él mismo calificaba como “menos musicólogo” de los que habitúa, con el objetivo de ofrecer al público del Real – donde ya se subió al escenario hace año y medio con L’Incoronazione di Poppea” – las arias que “más suerte” le han dado: composiciones de Antonio Vivaldi y de Georg Friedrich Händel. Ovacionado desde la primera intervención junto a la experta orquesta barroca Apollo’s Fire, “The Cleveland Baroque Orchestra”, fundada en 1992 por su directora y clavecinista Jeannette Sorrell, la noche avanzó hacia un aclamadísimo final con el público puesto unánimemente en pie y los correspondientes bises, partiendo de una primera parte dedicada a cuatro arias de Händel y dos piezas orquestales compuestas por Vivaldi. A destacar, el aria de Ariodante “Con l’ali di costanza”, una de las preferidas de Jaroussky, a pesar de que no la cantaba desde hacía 10 años y de la que ahora confiesa que se sorprende al escucharla, “porque hace una década tenía la voz más aguda y ligera, y ahora tiene más potencia”.
Durante la segunda parte del programa, que comenzó con una Chacona en Sol mayor para clavichémbalo de Händel, Jaroussky ofreció tres arias de Vivaldi en las que volvió a deleitar con su etéreo color y el virtuosismo de su técnica. Acostumbrado a las demostraciones de pasión que le ofrece un público “enamorado” del que ya es desde hace cinco años el contratenor de moda y a quien incluso siguen en sus apariciones por los distintos teatros del mundo, quiso dar las gracias en castellano antes de entonar el primero de los tres bises de la noche: “Alto Giovani”, el aria de Porpora que tanta fama dio al gran Farinelli. Una pieza de belleza templada y armónica, a la que siguieron los agradecimientos de la directora y dos bises más: “Venti turbini” de “Rinaldo” de Händel y el último, asimismo del compositor alemán, “Ombra mai fu” de la ópera “Serse”, que puso el broche final a las casi dos horas y media de intenso recital, aunque no así a la noche, ya que una hora después Jaroussky continuaba firmando discos a las puertas del teatro.
Para el próximo año, el contratenor prepara una ópera sobre el pintor Caravaggio y el papel de Sexto en “Julio Cesar” para el Festival de Salzburgo donde compartirá escenario con Cecilia Bartoli y Anne Sofie von Otter, una cita para la que muchos ya estarán, sin duda, haciendo planes.