Opinión

Irán debe mover ficha

Lunes 14 de noviembre de 2011
Al régimen de Ahmadineyad le han salido dos inesperados valedores: Suecia y Alemania. Ambos países se han mostrado favorables a que Teherán desarrolle un programa de energía nuclear con fines civiles, como hacen otros tantos países. Este posicionamiento público es digno de tenerse en consideración, toda vez que se hace pocos días después de que la Agencia Internacional de la Energía Atómica alertase sobre los posibles fines militares del programa nuclear iraní.

Por más que Suecia y Alemania sean dos naciones soberanas, no parece que hayan actuado de espaldas al resto de la comunidad internacional. Dicho de otro modo, Irán no puede apelar ahora al “resquemor de Occidente” a la hora de abordar este tema. Si sus autoridades cumplen con las directrices de la Agencia Internacional de la Energía Atómica -organismo dependiente de Naciones Unidas, conviene recordarlo-, nadie objetará nada. Cosa distinta son las sospechas que despierte, pero eso se lo ha ganado al pulso Ahmadineyad con su actitud belicista.

Así las cosas, Irán ha de medir muy bien su siguiente paso. Por más que cuente con el apoyo de Rusia y China, tampoco le conviene ser un foco permanente de tensión. Ahora tiene ante sí una oportunidad de mostrar hasta qué punto las acusaciones que se vierten contra su programa nuclear son “propaganda sionista”. De su colaboración dependerá su credibilidad, por lo demás bastante en entredicho.

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