Cultura

Berthe Morisot, la pintora impresionista

Crítica de arte

Elena Viñas | Jueves 17 de noviembre de 2011
La primera mujer que se unió al movimiento impresionista se llamó Berthe Morisot, nació en Bourges en 1841 y murió en París en 1895. Desde esta semana es posible contemplar sus pinturas en una exposición organizada por el Museo Thyssen, en donde han sido reunidas una treintena de obras de una artista que fue “una musa para la aristocracia intelectual”, según Camille Mauclair.

Por primera vez en España se expone la obra de Berthe Morisot, la artista considerada la primera mujer en formar parte del movimiento impresionista, copado por firmas masculinas tan destacadas como Degas, Pissarro, Monet o Renoir.

El Museo Thyssen ha sido el encargado de organizar una muestra en la que ha reunido una treintena de pinturas de Morisot, nacida en Bourges (Francia), a la que acompañan lienzos firmados por Corot, su maestro, y por otros artistas impresionistas.

Dado que no es habitual que las mujeres artistas protagonicen exposiciones, esta cita con la obra de esta fascinante pintora representa la oportunidad de percatarse de que las corrientes artísticas han influido igualmente a los dos sexos, así como de cerciorarse de que el instinto creativo de las mujeres ha existido siempre, aunque no hayan tenido las mismas facilidades para desarrollarlo como los hombres.

Camille Mauclair dijo de ella que era “una musa para la aristocracia intelectual”. Casada con Eugène Manet, hermano del afamado pintor, su contacto con los maestros de la época fue constante. Participó en la Primera Exposición Impresionista de 1874; cita en la que estuvo también presente en otras ediciones pese a que su posición social en la alta burguesía francesa hacía de ella una mujer más proclive a moverse en un entorno diferente al que rodeaba a los pintores del Impresionismo, una corriente revolucionaria en aquel entonces.
De este modo, una de las claves de la exposición es la posibilidad de conocer de qué modo una mujer del siglo XIX pudo poner en práctica sus inquietudes artísticas, codearse con los mejores artistas de la época, exponer como lo hacían ellos y lograr, incluso, su admiración. Las pinturas El espejo psiqué, En el baile y Eugène Manet en la isla de Wight no dejan lugar a dudas sobre su calidad como pintora.

Sirve para conocer mejor cómo desarrolló su carrera el hecho de que el Thyssen haya planteado la visita como un recorrido temático y cronológico mediante una serie de capítulos como sus comienzos en la pintura junto a Corot, sus inicios en el retrato, su contacto con la naturaleza o su interés por el mundo rural. También ayuda a lograr este propósito la confrontación de obras de los ya reconocidos maestros de este movimiento, Manet, Renoir, Degas, Monet y Degas, con las pinturas firmadas por Morisot, que no se ciñen sólo a óleos sobre lienzos, sino también a acuarelas, pasteles sobre papel o grabados.

Así, el azul que colorea el cielo de Amazona de frente, de Manet, parece impregnar del mismo tono los vestidos que dibuja Morisot en Retrato de Louise Riesener, Paule Gabillard pintando y Niña con jersey azul. El visitante comprueba que esta pintora fue una más en el Impresionismo, dado que comparte las mismas técnicas, disposición de las figuras y detalles que sus colegas. Es algo que también se percibe en la comparación que propone este museo del lienzo Mujer con sombrilla en un jardín, firmado por Renoir, con las pinturas Bois de Boulogne y En la orilla del lago, de Morisot quien, sin embargo, optaba por pintar con trazos más rápidos y ligeros.

Pero si todavía queda alguna duda sobre el dominio del óleo por parte de esta pintora, basta con observar al mismo tiempo La casa entre las rosas, de Monet, y El jardín de Bougival, de Morisot, para percatarse de que, de eliminar las cartelas, probablemente pocos serían capaces de distinguir la intervención en el lienzo de uno u otro artista.

Cierra la exposición una serie de obras sobre las visiones de Morisot de la vida rural. Resultan intrigantes las pinturas Pastora desnuda y Pastora desnuda tumbada, de 1891, en las que dibujó la misma figura femenina con exacta postura con la salvedad de que, en una, la pastora está desnuda y en otra, vestida. ¿Acaso Morisot se inspiró en las Majas de Goya?

Información sobre la exposición:

Berthe Morisot. La pintora impresionista

Del 15 de noviembre al 12 de febrero.

Sótano primero del Museo Thyssen.

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