crónica cultural
Jueves 17 de noviembre de 2011
En Londres, la mayor exposición jamás vista del pintor del Renacimiento, Leonardo Da Vinci. Ocho cuadros reunidos en la National Gallery bastan para lanzar el acontecimiento. Firmados por Da Vinci (1452-1519), representan la mitad de la obra que se conoce del pintor italiano. La exposición se centra en su etapa en la Corte de Milán y explora el lado más artístico de este genio universal, pintor de La Gioconda (cuadro que se ha quedado en París) y capaz de plasmar la vida en la pintura mejor que nadie.
Esta muestra se acerca a su mente creativa, artística y trata de desvelar sus temas preferidos y sus técnicas como pintor. Se exhiben las obras que Leonardo realizó en la Corte de Milán, gracias al mecenas y duque de Milán Lodovico Sforza (1482-1500) a finales de 1480 y 1490. Su búsqueda de la perfección absoluta sobre el cuerpo humano le llevó a la realización de cuadros de una belleza inigualable como El retrato de una joven, San Jerónimo, La dama del armiño o La Virgen de las Rocas, que se pueden ver en la exposición.
La colección también incluye algunos bocetos y dibujos de los cuadros, como los referentes al cuadro de La última cena, en copia en la National Gallery, así como una buena selección de obras realizadas por los discípulos de Da Vinci. La colección pudo reunirse después de cinco años de negociaciones con los dueños de los cuadros. El Louvre de París, la Galería de los Ufizzi de Florencia y hasta el Vaticano, entre otras entidades y museos, han cedido sus obras.
Además, llega al escenario del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, a partir del 19 de noviembre, la ópera Le Grand Macabre, de György Liget, escrita en 1934 -momento de crecimiento de las dictaduras europeas-, y representada y montada por La Fura Dels Baus. Una figura humana de siete metros de altura, 15 de ancho y un peso de siete toneladas ocupa todo el escenario. Es Claudia, un personaje más, que se mueve al ritmo de la música. Los demás personajes entran y salen de esta muñeca que personifica "el miedo a la muerte", tema central de la ópera. Aquí los personajes tienen miedo de algo enorme y deforme, pero que en realidad es una muñeca, algo inofensivo. Es un mensaje positivo, que se transmite muy bien a través de la farsa, el humor, lo absurdo de la situación y lo grotesco. Recuerda al mundo de los monstruos tan presente en los circos de antaño y las ferias populares.
El Gran Macabro que da título a la obra es un personaje siniestro que anuncia la llegada inminente de la muerte y del Juicio Final. Una obra arriesgada y muy valiente. Se podrá ver durante cinco noches en los meses de noviembre y diciembre.
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