Las marchas en defensa de educación y sanidad públicas son sólo el comienzo
Domingo 20 de noviembre de 2011
El Partido Popular se resigna. Es consciente de que sus soluciones pasan por medidas no todas populares y que distintos sectores saldrán a la calle a protestar. La queja de sus dirigentes es que lo harán muchos que han asistido a los recortes del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero y apenas han hecho ruido. María Dolores de Cospedal, secretaria general, lo expresó así: "Algunos, los que no se han quejado nunca hasta ahora, van a protestar mucho cuando el Gobierno diga todo lo que hay que hacer para sacar el partido adelante". No obstante, entiende que "la mayoría de los españoles" comprenderá los ajustes.
Mariano Rajoy se ha librado en los últimos días de campaña de las especulaciones sobre qué será aquello que hará y que motivará el enfado ciudadano. Recortará y sólo las pensiones se salvarán. Así, el Partido Popular acude a las urnas con la percepción de que ningún español podrá reprochar que no se informó de la dureza de las políticas para hacer frente a la crisis. Sin embargo, estas palabras han servido para caldear aún más los ánimos en círculos sindicales y activistas vinculados al 15-M. Y, más especialmente, ha servido a Partido Socialista e Izquierda Unida para comenzar la labor de oposición y fijar la calle y las manifestaciones como fórmula para sugestionar y debilitar al nuevo equipo de Gobierno.
Poco tienen que hacer, al menos en opinión de Mariano Rajoy. "Ningún medio, banco, empresa o sindicato ni nadie me puede dar órdenes", afirmó recientemente. Pidió además "talla" a UGT y CCOO, que esta campaña han coqueteado con PSOE e IU, respectivamente, contra el PP. Alfredo Pérez Rubalcaba y Cándido Méndez se reunieron en campaña para dar a luz una fotografía significativa que, sin embargo, de poco ha servido a los intereses electorales. Abrazo entre ellos y satisfacción del segundo por las promesas del primero. UGT estará con el PSOE esta legislatura. Queda todo perdonado.
Ignacio Fernández Toxo se vio con Cayo Lara, en los mismos términos. Ninguno de los sindicatos ha perdido el voto para ningún partido, pero han animado a los indecisos o votantes que fueran a quedarse en casa a optar por izquierda para castigar aquello que propone la derecha. Los partidos sí que han pedido el voto a los sindicatos: Lara lo hizo con la base social de UGT, granero tradicionalmente socialista. "Quieren pelea, pero a mí no me van a encontrar. Se han equivocado de enemigo", responde Rajoy a esta alianza contra su proyecto.
La calle se presume el hábitat de la izquierda del varapalo este 20-N. En corrillos sindicales, voces de huelga general si se confirman los recortes del PP. Se igualaría en los primeros meses de legislatura el número de convocatorias que en siete años con el PSOE en el poder. Al mismo tiempo, el movimiento 15-M, al que se ha dirigido permanentemente IU durante su campaña, calienta motores para protestas masivas cuando mecanismos de protección y asistencia del ciudadano como asistencia al desempleo o becas se desactiven o reduzcan. La pretemporada se está llevando a cabo con las marchas en defensa de la educación pública y las primeras huelgas en hospitales. Sectores dormidos en los últimos tiempos han despertado ante gobernantes como Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal o Artur Mas.
Con el PSOE en la oposición, la presencia de dirigentes y plataformas afines en manifestaciones será la tónica y supondrá un necesario nexo con IU perdido en la última legislatura y también exigido en el Congreso ante la debilidad de un mermado Grupo Socialista. Tomás Gómez es uno de los más partidarios de la oposición desde la calle. En su opinión, y como sostiene desde hace algunos meses, no hay razón para desoír al 15-M, ni siquiera para desalojar Sol. Defiende que a quien hay que desalojar de allí es a Esperanza Aguirre porque es "la única antisistema" del lugar.
La batalla está servida. "Los ciudadanos no se van a comer el marrón de una cuadrilla de sinvergüenzas", dijo Lara a Rajoy. La estrategia se hace más sencilla para el PSOE que el papelón de la campaña y no estará solo. Al PP le esperan años complicados no sólo en lo económico sino también en lo social, aunque tiene dos puntos a su favor: ya cuenta con ello y ya ha contado que habrá recortes, por lo que una victoria en las urnas le dará luz verde para actuar tal y como tiene previsto en su hoja de ruta.
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