Reseña
Domingo 20 de noviembre de 2011
Tahar Ben Jelloun: El retorno. Traducción de Malika Embarek López. Alianza. Madrid, 2011. 192 páginas. 15,50
En estos días de permanente afán por aprovechar el tiempo al máximo y sacarle todo el jugo a la vida como si de un limón se tratase, pocas veces nos paramos a analizar aspectos más íntimos de nuestra existencia que requieren de sosiego y reflexión, para poder tener la perspectiva correcta de ellos. No necesitamos la conexión a una red social y la opinión de terceros, eso sería lo fácil, sino que precisamos mirar dentro de nosotros mismos y ver si estamos en paz con nuestra conciencia, normalmente arrinconada a la espera de nuestra atención.
Mohamed Limmigri, protagonista de El retorno, encontró ese momento de reflexión en un punto delicado de la existencia en la vida moderna del mundo desarrollado, la jubilación. Desde este hito vital reflexiona sobre el presente, analiza el pasado y los errores cometidos; y trata de adivinar cómo será el futuro desde su nueva condición de jubilado. A pesar de su nula formación académica, bordeando el analfabetismo, el análisis de Mohamed es sencillo, no simple, lo que hace que se puedan percibir a la perfección las angustias que se plantea.
Ahora, por las condiciones económicas, muchos españoles han tomado el camino de la emigración en busca de un porvenir laboral. Nos es fácil ver como ciertos aspectos que remarca el sexagenario marroquí no están trasnochados ni perdidos en épocas pretéritas con estampas en blanco y negro. Cuando uno llega con la intención de trabajar e integrarse en la sociedad que le acoge, puede abandonarse en los brazos de la cultura de acogida, aferrarse a las tradiciones de su tierra natal o, lo que es más lógico, buscar un equilibrio entre ambos extremos. Pero hay algunos elementos sociales que son una constante en la vida, con independencia del lugar donde el azar nos haya llevado a nacer. Las relaciones paterno-filiales y la importancia de la familia, son dos hechos destacados en los que se hace especial hincapié, por la relevancia que tienen sobre todo cuando uno se encuentra lejos de su país.
Tahar Ben Jelloun, después de ayudarnos a entender las revueltas en el norte de África en su brevísimo libro La primavera árabe –reseñado recientemente en estas mismas páginas-, nos sorprende gratamente con este relato intimista y ligado a sus raíces y su cultura, pero con ese contrapunto crítico que caracteriza la obra completa de este autor, siendo capaz de poner en evidencia aspectos culturales incomprensibles en los tiempos que corren. Gracias a la agilidad de su narrativa podremos viajar desde el departamento de Yvelines en el área metropolitana de París, con ese cielo plomizo y cargado de lluvias que le caracteriza; hasta las áridas tierras del interior de Marruecos, donde vegetación y lluvias son tan escasas. El retorno a los orígenes, a las raíces y a la razón de ser de uno mismo, va a ser un viaje que conseguirá despertar múltiples pensamientos, completamente dispares dependiendo de la edad con la que nos enfrentemos a esta novela.
Por Jorge Pato García