Luis María ANSON | Domingo 20 de noviembre de 2011
Y ahora, tras la cantada victoria electoral, Mariano Rajoy debe dar preferencia a conseguir un pacto de Estado con el PSOE para afrontar juntos, el centro derecha y el centro izquierda, es decir, casi el 80% del voto popular, la tenebrosa crisis económica que nos ha dejado en España la gestión zapatética.
Ese pacto de Estado, al que convendría incorporar a CiU, PNV, Coalición Canaria, incluso IU, concordaría con lo mejor del espíritu de la Transición. Facilitará, además, el acuerdo con las centrales sindicales para evitar que España se convierta en los próximos meses en campo de huelgas.
El pacto de Estado y el acuerdo con los sindicatos, pilotado por el vencedor de las elecciones generales, permitirá que en un par de años la crisis económica quede superada, el paro disminuido, el déficit por debajo del 3% y la deuda pública sustancialmente reducida.
Después, Mariano Rajoy tendrá que enfrentarse con la reforma constitucional para regenerar democráticamente a España. Las nuevas generaciones así lo exigen. El régimen está agotado y el sistema se desmorona. La reforma del título VIII de la Constitución, es decir, del sistema territorial de España, más una serie de cuestiones que se pueden mejorar después de tres largas décadas de vigencia de la Carta Magna, despejarán los horizontes políticos españoles para muchos años.
Hay que confiar en que el éxito electoral no se le suba a la cabeza a Mariano Rajoy y que sea capaz de abordar con flexibilidad y humildad lo que la situación de España le exige.
TEMAS RELACIONADOS: