ESTE LUNES
Lunes 21 de noviembre de 2011
La deuda de Hungría se sitúa en la actualidad en el 82 por ciento del PIB y tiene una calificación próxima al bono basura. Para evitar el acoso fatal de los mercados, el país ha solicitado ayuda -aún sin cuantificar- al FMI y a la UE.
Hungría ha solicitado recibir una línea de crédito preventiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Unión Europea. Los dos organismos han recibido la petición y ahora estudian el caso para determinar si cumple las condiciones necesarias.
El portavoz comunitario de Asuntos Económicos y Monetarios, Amadeu Altafaj, explicó que actualmente hay una misión en Budapest, pero que ésta no tiene nada que ver con una posible futura negociación de un crédito, ya que supervisa las cuentas de Hungría después de que ese país recibiera en 2008 ayuda financiera.
Se trata de un mecanismo comunitario de ayuda financiera a medio plazo que permite la concesión de préstamos a uno o varios Estados miembros que experimenten dificultades o graves amenazas de dificultades en su balanza de pagos por cuenta corriente o en su balanza de capital, y solamente los Estados miembros que no han adoptado el euro pueden beneficiarse.
El Ministerio de Economía de Hungría informó el jueves de que la crisis de la eurozona dificulta la financiación de Hungría en los mercados, por lo que se han iniciado negociaciones con el FMI, cuya delegación se encuentra en el país.
Se trata "de un acuerdo de nuevo tipo ya que no ese un préstamo, sino un seguro, con el que incrementamos la seguridad de las inversiones en Hungría", señaló el ministerio, que no especificó los detalles de este acuerdo, mientras la prensa económica local habla de un crédito "stand-by" (de disposición inmediata).
Según ha anunciado en Budapest, su país "podría iniciar" en diciembre negociaciones con el FMI para obtener un "crédito preventivo".
"El país necesita una red de seguridad", reconoció Matolcsy en el Parlamento húngaro, en relación a informaciones de la prensa local sobre una solicitud de ayuda financiera externa que Budapest ha transmitido al FMI y a la Comisión Europea (CE), y que sería un préstamo preventivo que el Gobierno espera no tener que utilizar.
El paso del Gobierno, que hasta ahora descartaba todo tipo de negociación con el FMI, fue necesario para tranquilizar a los mercados, ya que las grandes agencias de calificación situaron la deuda húngara a largo plazo a solo un peldaño del "bono basura".
La deuda pública de Hungría, pese a los esfuerzos del Gobierno por reducirla, se sitúa actualmente en el 82 por ciento del PIB, debido a la caída del valor del forinto de los últimos meses.
Hungría, uno de los países más afectados por la crisis financiera y económica mundial, recibió en octubre de 2008, todavía bajo el anterior gabinete socialdemócrata, un crédito de unos 20.000 millones de euros del FMI y de la UE para evitar el colapso.
Después de las elecciones generales de 2010, el nuevo Gobierno del partido conservador Fidesz anunció que renegociaría las condiciones sobre el pago de su elevada deuda con los organismos internacionales.
En julio del mismo año Budapest suspendió las negociaciones con el FMI, debido a las medidas de ajuste que la organización pedía al Gobierno de Viktor Orbán y que éste se negó a aplicar.
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