Economía

Hasta Alemania provoca desconfianza

Crónica económica

Miércoles 23 de noviembre de 2011
Se ha producido un hecho inunual en la mañana de este miércoles. El Tesoro alemán se disponía a colocar en el mercado 6.000 millones de euros, y sólo ha podido vender títulos por un valor de 3.889 millones. ¿Qué pasa cuando ni de Alemania se fían los ahorradores?

Alemania pretendía vender bonos a 10 años. Es la demanda de ahorro a largo plazo en Alemania lo que genera desconfianza. No han sido títulos a 3 ó 6 meses. Está perfectamente claro que Alemania tiene solvencia y liquidez de sobra para hacer frente a las onligaciones más inmediatas. Nuestro vecino ha colocado títulos a varios plazos, cortos, medios y largos, sin mayor problema.

Lo que provoca incertidumbre es el muy largo plazo. Esto indica que los inversores no ven claro que Europa esté atendiendo sus problemas, o ni siquiera que sea capaz de hacerlo. Esta mañana el presidente de la CEOE, Joan Rosell, recordaba que en el período 2000 a 2010 Alemania y Francia incumplieron los criterios de Maastricht (si nos limitamos al nivel de deuda y déficit públicos) en catorce ocasiones cada uno de ellos. Italia 18 veces. Grecia, 22. Por cierto, España sólo en cuatro ocasiones, con los déficit de los años 2008, 2009 y 2010 y la deuda de este último año. Es decir, que incluso los países que dicen de sí mismo tener “especiales responsabilidades” respecto de la eurozona, Alemania y Francia, se han saltado las normas consistentemente.

Pero no es ya la falta de voluntad política para cumplir las normas. Es la propia estructura institucional de Europa lo que crea desconfianza. La UE ha dado al mundo una lección de inoperancia. Somos el ejemplo que hay que evitar. Eso es, sobre todo, lo que más desconfianza genera. Hay más cosas, claro. Europa blasona de tener un sistema económico propio, en torno a unos valores que dejan la creación de riqueza en un segundo plano. El futuro no es nuestro. El futuro son los bonos alemanes a 10 años, también.

The Economist, en su blog sobre economía Free Exchange, llega a titular un artículo “Más rápido hacia el final”. Toma nota de las malas subastas de España a corto plazo y Alemania a muy largo plazo, y a partir de ahí hace un penoso recuento de los males que aún nos aquejan. Recuerda que esta es una crisis financiera, al fin y al cabo, y que “crecen los problemas de los grandes bancos europeos”. Podrían salir en su rescate los Estados, pero claro “nadie quiere verse en la posición de Irlanda”. No por cierto. Y como últimamente son pocas las buenas noticias en la casa del rico (que somos nosotros), The Economist recuerda que “quizás lo peor de todo es que la presión financiera en la eurozona es cada vez más evidente en la economía real. Los últimos datos muestran que las órdenes industriales en la eurozona se hundieron en septiembre, al caer un 6,4 por ciento”. Y continúa con esta frase, que ciertamente duele leer: “Las predicciones de que la eurozona se enfrentará a poco más que una superficial recesión en 2012 parece ser muy optimista”. Mal vamos.

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