Economía

Álvaro Lodares: "El dinero donde mejor está es en el bolsillo de la gente"

Entrevista

Jueves 24 de noviembre de 2011
El joven economista Álvaro Lodares Pérez acaba de publicar su tercer libro 'Desde la Libertad', publicado en Unidad Editorial y prologado por Lorenzo Bernaldo de Quirós, se presenta este viernes en Madrid. Tras sus dos anteriores trabajos, 'Cartas de un culpable liberal' y 'Escritos liberales', Lodares sigue aportando su punto de vista a diversos problemas, en lo que es una recopilación de artículos publicados en su blog o en la prensa.

La actualidad obliga. ¿Qué opina del resultado de las elecciones?

Es un primer paso muy importante para que puedan empezar a mejorar las cosas. En mi opinión este Gobierno del Partido Popular que va a salir de las elecciones no va a tener los famosos cien días de gracia, sino que se tiene que poner a trabajar ya para demostrar que España es un país fiable y hace sus deberes. Pero el cambio político sin duda era necesario para intentar que mejoren las cosas.

Haciendo un juego: si Mariano Rajoy le llamara mañana y le dice: ‘mire, quiero que sea mi ministro de Economía', ¿cuál sería su primera medida?

Lo primero que yo haría es poner encima de la mesa lo que creo que debería ser urgente que es una rotunda reforma del mercado laboral. Tenemos un mercado laboral muy rígido que hace que España cree más parados que nadie. Y eso hay que reformarlo y hablar de cosas que son políticamente incorrectas, pero es el momento para hablar de ellas. Cosas como los costes de entrada o de salida, la negociación colectiva, las cotizaciones sociales, hay que profundizar en ello y hacer una reforma, no una ‘reformita’ como hizo Gobierno saliente, sino una reforma que valga para que España crezca y vuelva a crear empleo.

Su último libro, ‘Desde la libertad’, ¿qué le llevó a escribir este libro?

Este es mi tercer libro, y probablemente si hay que buscarle un inicio estaría en la presentación de mi segundo libro, cuando se me preguntó que qué eran para mí las ideas liberales, que son las que yo defiendo, y en ese preciso instante se me ocurrió escribir un libro que al menos una de sus partes fuera para explicar qué son las ideas liberales para mí y también seguir explicando lo que para mí es evidente: que es que esta crisis económica que vivimos no es, como se suele decir desde el pensamiento políticamente correcto, de la economía de mercado o del capitalismo. Niego la mayor, no creo que vivamos en una economía capitalista, creo que nuestra economía es una economía mixta, que tiene libertades por un lado y todo tipo de trabas o dificultades para llegar a esas libertades por otro. Y por tanto yo creo que es una crisis de las políticas de corte keynesiano, que han vuelto a demostrar que son un fracaso y que llevan a la ruina a los países que la practican.

Usted tiene a gala esa filosofía liberal, es la que vertebra todo el libro. ¿De dónde le vienen esas convicciones?

Estudié economía y leí a los clásicos liberales. Me gustó ese campo desde el primer momento. Creo que la historia no es ningún secreto para el que la quiera juzgar con un mínimo de objetividad, y si uno la estudia en los distintos países, los que han sido más libres han sido más prósperos. La libertad trae prosperidad.

En libro usted dice que España se acerca a un estado totalitario, ¿hasta qué punto es una hipérbole?

El Gobierno saliente, el Gobierno socialista, ha sido muy negativo para la libertad en España, no sólo desde el punto de vista económico, en el cual el intervencionismo ha sido espectacular, porque primero fue un Gobierno que se dedicó a negar la crisis, cuando todo el mundo le decíamos que existía, y nos llamaban antipatriotas por decirlo y después por prolongarla con sus muy equivocadas medidas de carácter keynesiano, y después las intromisiones del Gobierno en la vida privada de los individuos, que ha llegado a decirles qué pueden o no pueden comer, qué pueden o no pueden beber, si pueden o no fumar… es decir, que las intromisiones del Gobierno en la vida privada han sido constantes.

Los recortes que previsiblemente emprenderá el nuevo gobierno: ¿Son dolorosos, necesarios y deseables, dolorosos aunque necesarios o necesarios y también deseables?

Yo creo que, debido a la filosofía económica mayoritaria del país, probablemente sean muy políticamente incorrectos, pero en mi opinión son necesarios. Creo que hay que reducir de una forma brutal el gasto público, que ha aumentado de forma espectacular en los últimos tiempos.

Se está cometiendo por parte de algunos un error que es echarle toda la culpa al aumento del gasto autonómico. es verdad que las autonomías han aumentado el gasto espectacularmente, pero si estudiamos, ese aumento se produce en los tres escalones del Estado: autonómico, municipal y central.

También hay que bajar impuestos, a pesar de lo que mucha gente dice. No he sido yo ni seré nunca alguien que defienda una subida de impuestos, pero si no lo defiendo nunca, mucho menos en una situación como la actual. El dinero donde mejor está es en el bolsillo de la gente, que se lo sabe gastar mejor que el político de turno.

Usted está a favor de bajar las pensiones, incluso dice que ganaríamos más si nos lo dejaran invertir en Bolsa. Usted confía en el ‘homo económicus’: los individuos toman decisiones correctas en sus inversiones.

Confío en las personas, yo creo que de esta crisis económica no nos van a sacar los Gobiernos, nos sacarán las personas, es decir, los trabajadores y los empresarios en libertad. El Gobierno lo que tiene que hacer es fastidiar poco, quitar estorbos, y dejar el máximo de recursos en manos de la gente. Y sobre el tema de las pensiones, yo lo que defiendo es que sean verdaderamente de sus propietarios, es decir, de los pensionistas. En estos momentos, con las pensiones juegan los gobiernos porque, al fin y al cabo, son los gobiernos los que juegan con ellas. Yo defiendo que las pensiones puedan pasar a manos de sus legítimos dueños.

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También es usted crítico con instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de hecho les culpa de la existencia del tercer mundo.

Yo creo que instituciones como el Fondo Monetario, o los bancos centrales han sido los grandes culpables de la crisis, porque se dedicaron a lanzar artificialmente a la baja durante mucho tiempo los tipos de interés, con lo que se alentaban las malas inversiones, y a inflar una burbuja que ha terminado por explotar. Con respecto a las medidas del Fondo Monetario Internacional, no hay país que haya salido de una crisis siguiendo las recomendaciones del FMI, que siempre han sido las mismas: subir impuestos y cerrar mercados. Con eso no se sale de la crisis.

Esas medidas siempre en países con problemas…

Efectivamente, lo que llamamos países del tercer mundo no tienen que ser para siempre jamás países del tercer mundo. Al contrario de lo que se defiende desde el pensamiento único y políticamente correcto, creo que la globalización ha reducido la pobreza, y a los países pobres lo que hay que permitirles es que puedan competir en un mercado abierto como nosotros. No hay que tener miedo a la libertad, no hay que tener miedo al mercado, donde quien es mejor es el que gana. Sin intervención pública.

Al hilo de esto: crisis en la eurozona. El FMI y los políticos la están gestionando, algo que imagino que a usted esto no le gusta demasiado. ¿Qué opina de la moneda única?

Yo defiendo el euro y principalmente en el caso español. Me parece que nos viene muy bien el euro porque no me quiero ni imaginar por un instante lo que hubiera supuesto para España estar en la peseta en esta crisis. Creo que con las devaluaciones que hubiéramos vivido ya, estaríamos en una situación insostenible. Por tanto el euro me parece positivo para España, pero efectivamente, hay que reducir la burocracia y sería positivo quitar el poder económico a los gobiernos.

De todas maneras, hay muchos que dicen que en una moneda única se necesita una política fiscal común. No sé si usted estará de acuerdo.

Es verdad que hay una política fiscal muy diferente dependiendo del país, pero los que defienden eso al fin y al cabo, lo que están defendiendo es más intervencionismo de los gobiernos. Y yo como no defiendo eso, creo que hay que dejar libertad en la economía y reitero que, en el caso español, ha supuesto algo muy positivo.

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Ya lo ha apuntado en otro momento, usted no está de acuerdo en esa posición tan extendida de que son los bancos y la desregulación en los mercados los culpables de la crisis.

Efectivamente, es que me parece que hablar de economía desregulada es no tener en cuenta la realidad. No podemos hablar de desregulación y economía de mercado sin ir más lejos en España, en una economía en que por ejemplo tenemos un mercado laboral que crea más parados que nadie, o en una economía en que el Estado le quita a la gente prácticamente la mitad de lo que gana. Eso no es una economía desregulada, sino regulada por todas partes.

Incluso culpa a los bancos centrales…

Sí, me parecen los grandes culpables de la crisis. Es decir, se dedicaron a lanzar a la baja los tipos de interés, durante mucho tiempo, y yo no conozco ningún país y ninguna persona que se hayan hecho ricos invirtiendo. Conozco a países y personas que se han hecho ricos invirtiendo bien. Es un pequeño matiz pero muy importante. Entonces, con esos tipos de interés a la baja durante mucho tiempo se provocaron unas malas inversiones que al final provocaron lo que ha pasado, es decir que explosionara la burbuja.

Usted no ve que el mundo se guíe por las tesis liberales, no ve que estemos en una economía capitalista, sino que estamos en una economía mixta.

Esta crisis lo que ha demostrado, y me da igual que tiremos a izquierda o a derecha, es que se han practicado políticas económicas de corte keynesiano. Lo vemos en el caso italiano, que tiene un gobierno conservador, y en el caso español con un gobierno socialdemócrata. Es decir, las políticas económicas que pasan por pensar que la solución a todos los males reside en que hay que aumentar el gasto público, y que eso no tiene ningún tipo de consecuencias.

¿Qué futuro le augura al liberalismo como como escuela de pensamiento?

Pues yo a pesar de todo, creo que el liberalismo tiene mejor futuro del que muchos le auguran, precisamente porque esta crisis ha demostrado el fracasado del intervencionismo y de lo que conocemos popularmente como ‘Estado del bienestar’, creo que se ha demostrado que las políticas expansivas de gasto dan muy mal resultado, por no decir catastrófico. Por tanto yo creo que es un momento en que el liberalismo puede coger fuerza otra vez.

¿Cuáles son sus proyectos en el futuro?

Bueno, pues ahora defender este libro, que se presenta en Madrid el día 25, y en el futuro, probablemente, escribir más libros.

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