Opinión

El gobierno de Rajoy. Los ministrables

Enrique Arnaldo | Jueves 24 de noviembre de 2011
Tras el cantado, aunque nunca seguro hasta que las boletas no están contadas, triunfo de Mariano Rajoy, se abre un período de tierra de nadie que se dilata nada menos que un mes, durante el cual nadie gobierna. Este acratismo es hasta deseable en épocas de vacas gordas en las que se aprecia el descanso de la balasera de proyectos, mensajes y consignas. Pero en la situación de emergencia nacional en la que nos encontramos (que es una especie de estado de excepción económico), la ansiedad nos convulsiona y la urgencia presiona para que, de una vez, se empiecen a adoptar medidas. Por cierto que la mayor parte de las cuales nos van a doler en nuestras carnes, no lo olvidemos pues no hay duros a peseta para un país sin crédito y que genera una enorme desconfianza y no sólo en los, ahora, satanizados mercados.

El encomiable esfuerzo intelectual (y lógico) del profesor Jorge de Esteban, desde las páginas de El Mundo, por provocar el adelantamiento del calendario de constitución de las Cámaras y trasvase de poderes, no ha sido oído. En España, los intelectuales suelen ser tan admirados como desoídos. Eso sí, los cineastas (sin público) son intocables y hasta son tenidos en cuenta.

Pero no nos deprimamos (más). En estas fechas, además prenavideñas (otra vez…), lo único medianamente divertido es hablar de la composición del Gobierno de Rajoy. La lista de ministrables es de unos 340. Muchos de ellos se conforman con aparecer en la lista o incluso con que se hable de ellos en algún medio, aunque tenga incluso menor difusión que la hoja parroquial de la capital de Alaska.

Algunos, menos discretos, empiezan a asomar la cabeza (que tenían a buen resguardo en la etapa oscura) por si se acuerdan de ellos. Y van a presentaciones, desayunos, besamanos. Pero también procuran escribir artículos intencionados u ofrecerse para ser entrevistados.

Otros ha sido ya Ministros, pero no les importaría volver a serlo; por eso de tener expuestos varios retratos. Otros piden al que se asegura que es el hombre de confianza de Rajoy que le hablen de ellos y hasta le den el currículum. Por el momento muchos se ven investidos pues han recibido una mirada de reojo, un toque del jefe en el hombro más intenso de lo normal o una respuesta muy cariñosa y personal en su último encuentro en el ascensor.

La suerte de Rajoy será la de todos los españoles, la de España misma. Sin duda la formación de su Gobierno tiene una superlativa importancia en el momento dramático que vivimos. Más que nunca, las caras del Gobierno son esenciales pues de su capacidad de dirección y liderazgo depende nuestro futuro.

TEMAS RELACIONADOS: