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Zapatero ofrece a Rajoy pactos de Estado en Justicia y contra ETA

anuncia medidas urgentes para frenar la crisis económica

Martes 08 de abril de 2008
Algo más de hora y media empleó el presidente del Gobierno en funciones para pronunciar su discurso de investidura, en el que como presiviblemente ya había señalado el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, destacaron las políticas económicas, de terrorismo y de consenso. Zapatero no desaprovechó la esta ocasión, acto al que asistieron cientos de personalidades, de brindar públicamente un acuerdo al líder de la oposición "para abordar con éxito los retos colectivos" a los que tendrá que enfrentarse España en la próxima legislatura.

Con el hilo conductor de "mi idea de España", Zapatero comenzó su intervención reconociendo la actual situación económica, no sin antes ponderar los últimos cuatro años de crecimiento y de empleo, el ahorro y la disminución de la deuda pública. Más serio de lo habitual, el jefe del Ejecutivo reconoció que la información disponible apunta a que el signo de la economía mundial y de la española, será distinta durante la primera parte de la legislatura. "Y ello –añadió- dibuja un panorama de crecimiento inferiores a las del pasado cuatrenio y un comportamiento de empleo menos favorable que el de los últimos años". Sin embargo, admitió que "éste no es un horizonte prolongado sino transitorio".

Una política fiscal y presupuestaria cauta y prudente, una política económica que refuerce la competitividad del aparato productivo y un diálogo permanente con los agentes sociales, fueron las recetas del presidente del Gobierno ante la Cámara Baja, lo que arrancó de inmediato el aplauso de la bancada socialista. A estas iniciativas, Zapatero añadió la anunciada medida electoral de "la deducción de los 400 euros en el IRPF para pensionistas, asalariados y autónomos". En el sector de la construcción, anunció la adopción de reducciones fiscales "en la rehabilitaciones de hogares, la aceleración de la licitación de la obra pública y la promoción de la rehabilitación de edificios y el aumento de su eficiencia energética".

En el final de este bloque, el candidato de la presidencia recordó la desaparición del Impuesto de Patrimonio y la actualización del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, amén de un gran acuerdo Económico y Social, del que apenas dio muchos datos.

Política social, de Igualdad
Ya en materia social, Zapatero se comprometió a no sacrificar estas políticas, ni abdicar en su "afán de progreso social". Garantizó ayudas a quienes merecen "atención especial durante el periodo en que nuestra economía crezca menos, que serán quienes carezcan de empleo, vivan de una pensión, los discapacitados, los trabajadores con salarios bajos o las víctimas de la violencia". Y en Igualdad, siempre reiterando su idea de España, el líder socialista se comprometió a luchar contra la discriminación sexual, la integración de los discapacitados y la erradicación por razones religiosas o de ideología. "El país que quiero –abundó- no puede tolerar que cada semana muera una mujer por la violencia machista. Por eso -subrayó-, pondré todo mi empeño y el del Gobierno para que las mujeres que sufran sepan que estamos de su lado". En este punto, Zapatero pidió la ayuda de las Comunidades Autónomas, reconociendo que el Ejecutivo no podía abordar este problema solo.

Inmigración
Este tema, uno de los más esperados, por las expectativas que se habían creado, sirvió al presidente del Gobierno para defender su anterior gestión. Y de este modo, y con cierta complacencia, se apoyó "en los análisis de algunos expertos" para aseverar que la inmigración "juega un papel fundamental en nuestro crecimiento económico y en la sostenibilidad de nuestro modelo social, hasta el punto de contribuir a hacer sostenible nuestro sistema de pensiones".

No en vano, el presidente del Gobierno, admitió en su intervención la necesidad de buscar un acuerdo "que sirva para cifrar nuestra acogida, así como para asegurar la legalidad en la entrada y para que la contratación laboral venga dada por los países de origen". Insistiendo en este asunto, que sin duda se convirtió en uno de los puntos estrella de su discurso, Zapatero aseguró que seguirá reclamando a la Unión Europea esa solidaridad, no sin dejar de reconocer que el PSOE tendrá que promover nuevas fórmulas que incentiven a los inmigrantes que puedan perder el trabajo en los últimos meses a regresar a sus países para desarrollar definitivamente su vida.

Zapatero también habló de una España eficiente, de reformas imprescindibles en la Administración de Justicia, en la Administración General del Estado, del desbloqueo institucional o de otras reformas orgánicas y procesales "necesarias para poner el servicio público de la justicia".

Una política antiterrorista compartida
Y en ese punto, y cuando ya había cruzado el umbral del ecuador de su discurso, el dirigente socialista abordó el terrorismo, en una "idea de España en la que caben todas las ideologías imaginables, todas las identidades, pero no el recurso a la coacción y al crimen para defender ninguna idea ni identidad". "Estamos, pues, más cerca del final de ETA. Pero no lo hemos logrado todavía", admitió con sus palabras. "La organización terrorista ha decidido continuar su brutal historia. Ha desaprovechado las oportunidades de la democracia, sin renunciar ni a uno solo de sus principios", concluyó.

Tras esta reflexión en voz alta, el presidente pidió a "todas las fuerzas parlamentarias su apoyo para diseñar una política antiterrorista compartida por todos los grupos de la Cámara".

La política autonómica constituyó otro de los miembros de su discurso, en el que reafirmó su anterior gestión en esta materia, invitando al resto de Comunidades autónomas a adherirse al proceso de modernización "con el que debemos cumplir lealmente". Contundente y algo más expresivo, ante el silencio de la Cámara, anunció el impulso de la Conferencia de Presidentes para alcanzar tres acuerdos: Una conferencia sobre prevención y atención a las víctimas, mejora del sistema educativo y lucha contra el cambio climático.

Precisamente este punto, fue otro de los aspectos elegidos para la estructura de su intervención, remarcando una vez la obligación de convertirse "en aliados del cambio necesario de abrir oportunidades a una economía que se aleje del carbono e incorpore más fuentes alternativas y renovables". Zapatero se comprometió públicamente a actuar con decisión y conceder incentivos a las empresas que hagan público su compromiso de reducción de las emisiones de CO2.

Y tras tratar por encima las reformas que requiere la administración local para tener más competencias, el presidente mencionó con especial interés su idea de la España europeísta, desvelando de este modo las claves de lo que será la política exterior en su futuro programa de Gobierno. Ahondando en las relaciones con Iberoamérica, en la importancia de cumplir los compromisos marcados por la Estrategia de Lisboa, "para hacer de España una economía más moderna y competitiva o, en admitir que con Estados Unidos se había abierto un capítulo nuevo en las relaciones basadas en el respeto mutuo, mirando al futuro y encarando juntos los retos comunes e intensificando la cooperación", el presidente, sin más largos preámbulos, afirmó que la consolidación del África subsahariana, será un nuevo eje de la acción exterior, aprobando un nuevo Plan África 2008-2012, del que tampoco profundizó en exceso, no sin olvidar el recordatorio de la Organización de Naciones Unidas, como inspiración de la política de cooperación.

Y antes de exponer los pretendidos consensos anunciados durante la semana pasada por la plana mayor del PSOE, Zapatero sí que afirmó, que en materia de Educación, España "no necesita más leyes, pero sí más esfuerzos para igualar a nuestros jóvenes con los países líderes en habilidades básicas".

Oferta a Rajoy
Y como cabía esperar, al final de su discurso, Rodríguez Zapatero, reconociendo "los votos cosechados por el Partido Popular", se dirigió a Rajoy para solicitarle "con particular énfasis" su colaboración en los retos colectivos a los que se enfrenta España. "Es muy deseable que la oposición contribuya en los asuntos de Estado al logro de los grandes afanes colectivos de los españoles. Confío en que así sea. Sr. Rajoy, y para eso, cuente conmigo".

Habrá que esperar a esta tarde para saber si Rajoy acepta esta propuesta.

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