Opinión

Enfrentamiento civil en Egipto

Domingo 27 de noviembre de 2011
Los disturbios de esta semana en la plaza Tahrir son una buena muestra de la inestabilidad que vive Egipto. Lejos de aplacar los ánimos, la dimisión en bloque del gobierno provisional a principios de semana apenas sí ha traído algo de sosiego a un país que empezó el año cargado de esperanza y lleva camino de terminarlo en un clima de enfrentamiento civil. Ello es así por la alianza entre el ejército, los leales a Mubarak los Hermanos Musulmanes, cuya entente pone en peligro los logros atisbados en la llamada “Primavera Arabe”.

El ejército, que en un primer momento se unió al pueblo en las revueltas que acabaron con el régimen de Mubarak, cambia ahora de bando ante la perspectiva de ver recortado su poder. Lo mismo puede decirse de los fieles a Mubarak, aunque, en su caso, la agitación que protagonizan más parece una huida hacia delante del que se sabe derrotado. Por lo que respecta a los islamistas, su deserción de la causa de la libertad puede costarles bastante crédito. Hasta ahora, parte de su fuerza residía en la represión que habían sufrido del antiguo régimen por pedir reformas junto al resto de la ciudadanía. Pero si ahora, temerosos del “exceso de aperturismo” que unas elecciones libres puedan traer se desdicen, muchos de los que les apoyaban dejarán de hacerlo.

En Túnez ha ganado una candidatura islamista moderada y, de momento, no ha habido mayores problemas. Los Hermanos Musulmanes deberían tomar buena nota de ello y seguir en el bando correcto. Nunca ha sido bueno cambiar de montura a mitad de carrera.

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