Opinión

Al Gobierno de Felipe Calderón sólo le queda un año

Juan Federico Arriola | Domingo 27 de noviembre de 2011
El próximo 30 de noviembre concluirá el quinto año de gobierno de Felipe Calderón. Las elecciones federales se realizarán el 1 de julio de 2012 y el siguiente presidente de la república asumirá el poder el 1 de diciembre del próximo año.

A Calderón le quedan 12 meses de gobierno y son muchos los asuntos públicos que generan angustia entre la población. Pero hay paradojas muy peculiares, son ironías de la política mexicana: Nunca antes se había construido tantos tramos de autopista, pero hoy son las más inseguras; ha mejorado la macroeconomía y el control contra la inflación pero el desempleo abierto y la pobreza no ceden; jamás hubo tantas detenciones de criminales, decomisos de droga, dinero sucio y armas, y como nunca después de la revolución hace cien años, hay una violencia desatada que ha cobrado decenas de miles de vidas humanas.

El 26 de noviembre pasado se inauguró la famosa Feria Internacional del Libro en la bellísima ciudad de Guadalajara y hay zozobra porque días antes fueron encontrados 26 cadáveres de personas que fueron ejecutados por el cartel del narcotráfico más cruel: los zetas. La aparición de estos cadáveres en tres camionetas se dio a menos de un kilómetro de la sede de la Feria Internacional del Libro en una de las avenidas más transitadas.
Felipe Calderón entra al fatídico sexto año de gobierno, y digo fatídico porque los últimos siete presidentes de la república hacen caer en crisis económicas o políticas al país. ¿Qué más le puede pasar a México en su sexto año de gobierno?

La muerte supuestamente accidental de Francisco Blake, secretario de Gobernación (Ministro del Interior) el pasado 11 de noviembre, más las amenazas a los gobernadores de Sinaloa, -cuna del narcotráfico mexicano en los años sesenta del siglo pasado- y Jalisco nos hacen temer lo peor, que los grupos criminales pueden atentar contra funcionarios federales y locales para sembrar el terror entre la población.

En medio de este miedo, ya hay dos precandidatos claros que pronto serán declarados candidatos a la presidencia de México: López Obrador ex alcalde de la Ciudad de México que intenta unir los esfuerzos de una izquierda peleada consigo misma y Peña Nieto que representará una coalición inmoral formada por el antidemocrático PRI que vela por los intereses de la oligarquía financiera, el Partido Ecologista que no es ecologista sino oportunista y que se vende al mejor postor y el Partido Nueva Alianza controlado por el sindicato de profesores –con más de un millón de miembros- y que tiene como cabeza a la maquiavélica Elba Esther Gordillo, remedo de dictadora que lleva 22 años en el sindicato magisterial sin que mejoren las condiciones reales de la educación de primaria a bachillerato. Ella es una mujer política y económicamente insaciable, es un verdadero obstáculo para la democracia y el Estado de Derecho.

Aunado a eso, Felipe Calderón tiene que soportar la presión de Estados Unidos, que ha violado la soberanía de México con varios operativos fallidos contra la delincuencia organizada y que exige de México acabar con los narcotraficantes cuando los estadounidenses son incapaces de por lo menos disminuir el altísimo consumo de drogas, primer lugar mundial, o sea medalla de oro.

El futuro de México se ve complicado y Felipe Calderón acusa recibo de las presiones internas y externas, tan es así que en cinco años envejeció veinticinco. Un hombre que todavía no cumple cincuenta años ya aparente setenta. El poder hace envejecer a quienes lo ejercen. La historia lo demuestra de manera contundente.

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