Opinión

Reivindicando a los tecnócratas

Lunes 28 de noviembre de 2011
A medida que pasan los días, crecen las especulaciones sobre quiénes serán los ministros del futuro gobierno de Rajoy. La mayor parte de los nombres barajados para ocupar las distintas carteras tienen un denominador común: su bagaje profesional por encima del político. Empezando por el propio Rajoy, que es registrador, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Miguel Arias Cañete son abogados del Estado, Alberto Ruiz Gallardón fiscal, Ana Pastor médico, y así un largo etcétera. Todos ellos poseen una incuestionable vis política pero, del mismo modo, todos ellos atesoran una sólida cualificación profesional y/o empresarial que les permite servir a la política en vez se servirse de ella. Es decir, tienen conocimiento de la realidad empresarial y administrativa y una vida profesional fuera de la política, características –conviene que nos apresuremos a señalarlo- que abundaban en el PSOE antes del señor Zapatero.

Algunos destacados socialistas (de la línea Zapatero, claro) criticaron la reciente composición de los ejecutivos griego e italiano aludiendo a su acusado perfil tecnócrata y alertaban sobre la posibilidad de que algo similar fuera a pasar en España. Ojalá. La labor llevada a cabo por Angel Gabilondo en Educación, Elena Salgado en Economía o Cristina Garmendia en Ciencia e Investigación podrá ser más o menos cuestionable, como ocurre con el desempeño de cualquier cargo público. Nadie podrá cuestionar, en cambio, sus cualidades para el puesto que ocuparon. Caso distinto es el de otros, empezando por el señor Zapatero, y siguiendo por personajes como Leire Pajín, Bibiana Aído, Carmen Chacón, Eduardo Madina, o el propio señor Blanco, cuyo único “mérito” era su afiliación al PSOE y cuya única experiencia profesional la intriga partidaria. Así las cosas, es comprensible que algunos de su cuerda abominen de los tecnócratas. Y es un error: todo español mayor de edad es elegible pero eso no implica que deba ser elegido. La competencia e independencia profesionales son un grado que los ciudadanos debemos exigir de nuestros representantes. En este sentido, más les valdría en Ferraz hacerse con unos cuantos “tecnócratas” –y en el PSOE hay para elegir- si lo que quieren es reflotar el partido, porque el resultado que han dado los “políticos profesionales” tanto a las siglas socialistas como al conjunto de España no puede ser más deplorable.

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