Religión

Artur Mas quiere ir por libre con el Vaticano

En la frontera

Lunes 28 de noviembre de 2011
No para. El Presidente de la Generalitat de Cataluña ha estado este pasado jueves en el Vaticano con motivo de la inauguración de la exposición "Gaudí y la Sagrada Familia. Arte, ciencia y espiritualidad", y aprovechando este motivo ha expresado el deseo de su gobierno de "estrechar las relaciones" con la Santa Sede.

"Desde el Gobierno catalán queremos estrechar nuestros lazos y nuestra relación con el Vaticano. Somos muy conscientes de la importancia que tiene esta relación", afirmó Mas ante destacados cardenales, miembros de la Curia romana, la embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa, y políticos catalanes que asistieron al acto.Mas abogó para que esas relaciones "sean sinceras y amigables y que den sus frutos de colaboración".

Pero en la Santa Sede hilan muy fino y han recordado al político catalán, sin palabras solo con gestos, que el motivo de la visita era la exposición-homenaje a Gaudí y “nada más”, pues además del Cardenal Arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach -era obligada su presencia- estuvieron presentes en el acto, el Cardenal Antonio Cañizares, Prefecto Para la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y el Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, que hablaron solo de Gaudí y de su magnífica obra y obviaron cualquier referencia a las peticiones de Mas. Tal vez habría que recordarle que la Santa Sede es muy cuidadosa en sus relaciones y más con España y en estos momentos delicados de cambio de gobierno. Recuerdo la primera visita del Presidente Pujol a la Santa Sede en 1981, cuando pretendió salir de la Embajada de España con su coche llevando un banderín con los colores de la senyera. Entonces se le hizo saber que el Vaticano no veía con muy buenos ojos esos detalles. Así que cambio de banderín por uno con los colores de la bandera española.

Todo esto mientras en Madrid se ha celebrado la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Una Asamblea muy “light”, según palabras de algunos de los presentes, que comenzó con las palabras del Presidente, el Cardenal Rouco, centradas en el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud y terminaron con una nota final, sencilla, y con la rueda de prensa del Secretario y Portavoz, el obispo auxiliar de Madrid, Martínez Camino, que tuvo que lidiar el toro que le presentaban algunos periodistas sobre las relaciones de la Iglesia Española con el futuro gobierno. Martínez Camino estuvo aseado e hizo buenos pases de pecho pues manifestó que "la Conferencia Episcopal Española nunca dice a ningún gobernante qué es lo que tiene que hacer. No lo ha dicho a gobiernos anteriores y tampoco se lo dirá a este. Sería la primera vez". No obstante, Martínez Camino advirtió que "sí se dice que hay leyes en España que son gravemente injustas y que los gobernantes sabrán qué tienen que hacer si quieren leyes justas, si quieren que la crisis económica y social y moral tenga una salida duradera. Pero dar recetas o decir lo que hay que hacer en cada momento...". Puntos suspensivos.

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