Martes 29 de noviembre de 2011
El “incidente” que el pasado fin de semana costó la vida a una treintena de militares paquistaníes en una zona fronteriza del país ha dejado muy tocadas las relaciones con la coalición internacional que opera en Afganistán. Sus responsables se apresuraron a condenar los hechos y a asegurar que llevarían a cabo una rigurosa investigación. A propósito de esto último, las informaciones que hay hasta el momento resultan alarmantes, pues parece probable que los militares paquistaníes hubiesen abierto fuego contra la fuerza aérea de la coalición.
Si este aspecto se confirmara, la situación daría un giro tan incierto como peligroso. Desde la muerte de Bin Laden en suelo paquistaní, la sensibilidad de sus mandos militares en cuestiones de cooperación está a flor de piel. Es un hecho que los servicios secretos de Pakistán (ISI) están plagados de islamistas que simpatizan -cuando no colaboran- con la causa talibán. Y el ejército es una institución tan poderosa como valorada en el país. O el presidente Alí Zardari pone orden en sus cuarteles y reconduce la situación, o se expone a una asonada tan negativa para su país como para la estabilidad en la zona, con todo lo que ello supone.
TEMAS RELACIONADOS: