Mundo

La primavera árabe pasa su prueba de fuego en Egipto

elecciones

Martes 29 de noviembre de 2011
Diez meses después de que los egipcios derrocaran al presidente Hosni Mubarak, las primeras Elecciones libres que se realizan en el país abren de par en par las puertas a la cofradía de los Hermanos Musulmanes. Según todos los pronósticos, el movimiento político-religioso fundado por Hassan el Banna hace tres cuartos de siglo, puede obtener un tercio de los diputados al Parlamento que deberá a su vez elegir la Asamblea Constituyente.


El favorito en estos comicios, que han comenzado en varias ciudades del país, El Cairo y Alejandría entre ellas, pero que debe proseguirse en otras dos fases hasta el mes de marzo, es el partido Libertad y Justicia (PLJ), la apelación que han elegido los Hermanos Musulmanes para presentarse a las Elecciones.

La mayoría de observadores coinciden en señalar que los islamistas del PLJ han adoptado un tono conciliador, ante el desbordamiento de las manifestaciones en laya histórica plaza Tahrir. Hace diez días, el sábado día 19 de noviembre, llamaron a manifestarse en las plazas públicas con la intención de lanza una prueba de fuerza al Ejército. Sin embargo, fueron sobrepasados rápidamente por los jóvenes, con lo que los Hermanos Musulmanes se vieron obligados a retirarse discretamente de la plaza pública. La brutal represión por parte de unidades especiales de la policía y del Ejército contra los manifestantes, puso al desnudo la incertidumbre del proceso de cambios y las maniobras subterráneas de los militares que no quieren deshacerse del poder.

En estos momentos hay cuatro fuerzas principales en el escenario político egipcio: los hermanos Musulmanes y detrás de ellos la miscelánea islamista, el sector liberal que incluye algunas formaciones de la izquierda laica, el Ejército y los revolucionarios de la plaza Tahrir. Aunque se habla insistentemente en Egipto de que existe un acuerdo tácito entre islamistas, militares y liberales, lo cierto es que cada uno trata de imponer sus reglas en esta extraña alianza.

Tras la caída de Mubarak, hubo un principio de acuerdo entre los Hermanos Musulmanes que salieron abiertamente de la clandestinidad en la que llevaban sumergidos decenios, y el Consejo Supremo Militar, que dirige de facto los destinos del país. Un acuerdo que duró desde principios de febrero hasta finales de marzo. Según el mismo, islamistas, laicos y militares establecieron una Hoja de ruta en la que fijaban las futuras Elecciones legislativas, la redacción de una nueva Constitución y la transferencia progresiva del poder en manos de los militares a las instituciones civiles. Sin embargo esa alianza se rompió a partir del mes de mayo, cuando cada una de las fuerzas quiso asegurar su supremacía.

Los Hermanos Musulmanes dominan claramente el universo islamista en Egipto. Y aunque los grupos de la Yihad Islámica y los salafistas han vuelto a hacer acto de presencia en los atentados contra instalaciones petroquímicas que exportan gas natural hacia Israel, y en los enfrentamientos con la minoría copta, la fuerza principal del islamismo egipcio sigue siendo la cofradía fundada en 1927 y que dispone de una muy elaborada red organizativa en todo el país.

Para impedir que los Hermanos Musulmanes se alcen con el dominio absoluto del futuro parlamento, y por lo tanto del Gobierno e impongan su visión de la nueva Constitución, el Consejo Supremo Militar ha intentado recuperar personajes de la era Mubarak, como el nombrado primer ministro Kamal Ganzuri que se ha visto obligado por la presión de los manifestantes de la plaza Tahrir a anunciar que esta misma semana dará a conocer un nuevo gobierno, que además “trabajará en colaboración con un Consejo Consultivo Civil”, una concesión a la presión de la calle.

En el fondo las divergencias que oponen a las tres formaciones en liza (militares, islamistas y liberales) tienen más que ver con la hegemonía del poder, y no con la línea económica. Todos coinciden en defender el liberalismo y en mantener a Egipto en la órbita occidental. Sin embargo, el doble discurso de los Hermanos Musulmanes, aparece más claro en los temas sociales. Y aunque aceptan la pluralidad política y el sistema parlamentario democrático, su variada literatura da cuenta de un conservadurismo muy arraigado en lo social, en los derechos de la mujer, en la educación, en las libertades individuales.

El resultado de las Elecciones, aunque no arroje grandes sorpresas, podrá dar idea del alcance que está teniendo en la sociedad la persistencia de las manifestaciones en la plaza Tahrir y en otras ciudades del país. Un movimiento que se cree está teniendo efectos en el seno mismo de las Fuerzas Armadas, donde una parte de la oficialidad se siente más cercana a los deseos reformadores de la población, que a la corrupción reinante en las esferas del poder.

TEMAS RELACIONADOS: