Jueves 01 de diciembre de 2011
América Latina registra los niveles más bajos de pobreza de los últimos 20 años, según un informe elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), órgano suscrito a las Naciones Unidas. De acuerdo con esta entidad, el número de pobres en la región bajó del 48,4% registrado en 1990 al 31,4% de 2010. Un efecto que también se vio reflejado en el porcentaje de indigentes que pasó del 22,6% de 1990 al 12,3% de 2010.
Aún cuando la región aún tiene tareas pendientes para combatir la pobreza extrema y las profundas brechas de desigualdad social que presenta, es indudable que el crecimiento que experimentan las economías latinoamericanas contribuye a que haya menos pobres, y por ende surgen más oportunidad de inclusión social. Tal avances han quedado reflejados en el buen desempeño que llevan a cabo países como Argentina, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay sobre esta materia, en contraste con lo que la CEPAL ha observado en el caso de Honduras y México, que ha visto una subida de dichos índices.
Hay que reconocer que Latinoamérica,-toda una veterana en sufrir crisis de toda índole, que van desde “corralitos” y “colapsos” financieros, hasta motines sociales, golpes de estado y violencia en todas sus manifestaciones-; comienza ha mostrar síntomas de que empieza a hacer bien sus deberes en materia de planificación económica y política.
Así lo señaló la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que se encuentra en el subcontinente en una minigira por Perú, México y Brasil, al apuntar que pese a que la región no se encuentra exenta de un coletazo de la crisis global, lo cierto es que muchos de sus gobiernos han demostrado presentar una economía “sólida y robusta”, adjetivos que utilizó para describir el caso peruano, al cual alabó ya que desde hace poco más de cinco años, se encontraba en el club de los países pobres de América y actualmente se perfila como uno de los de mayor crecimiento y desarrollo.
No cabe duda que América Latina está aprendiendo la lección y la comunidad internacional comienza a reconocer sus logros sobre este asunto. Pero todavía falta mucho por hacer, ya que este boom económico resulta ser una peligrosa arma de doble filo, en una región altamente susceptible a la corrupción, el abuso de poder, al tráfico de influencias, la especulación y la violencia del crimen organizado.
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