Domingo 04 de diciembre de 2011
Mucho se habla estos días de lo que afectarán los recortes presupuestarios a la calidad de la atención sanitaria. No debería de ser así o, al menos, si no hay otro remedio, dichos recortes tendrían que ocasionar el menor número de molestias posible a los ciudadanos que, en último término, son quienes sufragan todo con sus impuestos. Porque eso si –y conviene recordarlo- no hay nada “gratis”: la sanidad tampoco. Se paga con dinero público, que es lo que quiere la mayoría de la sociedad española, pero gratis, no es. De acuerdo con el artículo 43 de la Constitución, “corresponde a los poderes públicos la salud pública a través de la prestación de los servicios necesarios”. Nada se dice, como es lógico, de que administración pública alguna se dedique a entorpecer la asistencia sanitaria de personas con plenos derechos por el hecho de ser españoles, pero sesgados en virtud de su pertenencia a determinados territorios.
Ocurre entre comunidades autónomas limítrofes, caso de Cantabria, Euskadi y La Rioja, por citar sólo un ejemplo. Es kafkiano que gente con patologías severas y que vive a escaso kilómetros de un hospital tenga que hacer diez veces esa distancia por mor de las susceptibilidades entre autonomías. Resulta de todo punto intolerable, aunque el tema viene de lejos. Es el resultado En este sentido, quizá haya un exceso de autogobierno regional o de las nacionalidades, y de la descentralización irreflexiva, que ha vaciado de competencias al estado en una materia tan importante como es la de la salud pública. Pero, sobre todo, hay un problema filosófico de base: el de no comprender que, en un sistema democrático, el sujeto de soberanía y los que tienen derechos son los ciudadanos individuales, libres e iguales, que no los territorios. No es cuestión únicamente apelar a la responsabilidad entre presidentes autonómicos -que también-, sino de que Mariano Rajoy fije como una de sus obligaciones prioritarias el garantizar que todos los españoles podrán recibir una atención sanitaria como es debido, sin desigualdad territorial alguna.
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