Según expertos
Martes 08 de abril de 2008
"El islamismo radical es una amenaza y una preocupación porque sus redes se han reforzado y existe un riesgo real, aunque yo tengo confianza en el futuro", aseguró hoy el juez Jean-Louis Bruguière, alto representante de la Unión Europea (UE) en el Programa estadounidense sobre el Seguimiento de la Financiación del Terrorismo.
Bruguière participó hoy en un panel organizado por el Centro de Políticas de Seguridad de Ginebra, y en él argumentó que en los últimos años los grupos extremistas islámicos no sólo se habían "reforzado sino que habían estrechado los lazos entre ellos".
Por su parte, Brian Michael Jenkins, experto en seguridad de la Corporación RAND de Washington, aseguró que, desde los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos "ha hecho un progreso innegable en la lucha contra Al Qaeda, contra los talibanes, y contra los campos de entrenamiento de yihadistas".
Pero aceptó algunos "fracasos", como "no haber capturado a los principales líderes de Al Qaeda, no haber podido silenciar a los yihadistas, y no haber podido frenar el proceso de reemplazo de los terroristas".
Y una de las razones por las cuales Jenkins considera que esto ocurrió fue porque su país no dedicó suficiente tiempo a estudiar y entender la mente de los extremistas islámicos.
"En un país extremadamente religioso como es el mío, se les ha visto como al demonio, que no hay que entenderlo, sólo exterminarlo, y no ha funcionado porque no hemos podido parar que hombres jóvenes se quieran inmolar colocando una bomba".
Por todo ello, el Jenkins considera que la lucha contra el terrorismo va a ser "larga".
Ambos expertos, sin embargo, destacan el hecho positivo de que la cooperación antiterrorista en el mundo ha mejorado muchísimo -tanto entre los dos lados del Atlántico, como en el seno de Europa- a pesar del camino que aún queda por recorrer.
"Lamentablemente en democracia parece que no se reacciona hasta que ocurre una catástrofe", se quejó Bruguière.
El juez francés explicó que "se ha progresado mucho en la cooperación en el seno de la Unión Europea, sobre todo en el campo de la inteligencia", pero señaló al ámbito judicial como el que avanza más lentamente.
Destacó el caso de la lucha contra ETA como "un modelo" de cooperación excepcional, "donde los grupos de investigación común funcionan mejor".
Y se lamentó de las dificultades que entraña poder coordinarse con sistemas judiciales y de distribución de competencias regionales muy diversos.
Por otra parte, Bruguière abogó por entender que la lucha contra el terrorismo puede implicar tener que posponer o congelar algunos de derechos individuales existentes, sin que ello signifique violar la ley.
"El verdadero peligro aparece cuando no se es realista", afirmó.
"Se debe tener el coraje político para confrontar una situación, de saber consentir el abandono coyuntural de los derechos civiles en aras de la seguridad colectiva que es también un derecho", afirmó, y agregó:
"Se deben defender los derechos humanos y los civiles pero debemos estar preparados para lo que pueda pasar. Entonces una de dos, o hay las herramientas de respuesta o no las hay. Entonces si un país tiene un arsenal legal, además de judicial y administrativo que puede gestionar una situación de crisis, lo utilizará, y eso es lo que debe hacerse", aseveró el juez.
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