Opinión

Regeneración Institucional: Generar ilusión también

José Eugenio Soriano García | Miércoles 07 de diciembre de 2011
Hasta ahora, al igual quizás que otros muchos comentaristas, ante la situación de crisis económica, he puesto mi granito de arena en artículos en EL IMPARCIAL sobre la necesidad de rectificar en profundidad los aspectos más negativos que la actual herencia gubernamental nos deja. Y seguiré haciéndolo, ya que creo que es una prioridad para nuestro país, dar al traste con los defectos que más fuertemente están haciendo crujir las cuadernas de nuestro navío institucional. Porque esta crisis es una crisis total, general y global. Esto es, no resulta ni con mucho, ser solamente una crisis económica, sino asimismo y fundamentalmente, institucional. Las ideas de recuperar virtudes cívicas, como la honradez, la personalidad e independencia de criterio, la libertad íntima de expresión, la crítica clara y sin miedos, las ideas de sacrificio, esfuerzo y trabajo, la rectificación de la política partidista y el razonamiento puramente ideológico, en fin, todo un programa de regeneración moral basado en el Derecho, tiene que continuar. Las propuestas sobre cómo acabar con la maligna situación del pervertido Consejo General del Poder Judicial – un nido de política y no de Derecho – o cómo garantizar más independencia en el Tribunal Constitucional – logrando juristas y no políticos en su sede – o la recuperación de la división de poderes y que los Jueces se crean sus propias Sentencias, etc., etc., ha de continuar.

Ahora bien, junto con ello, creo que un poco de alivio y optimismo, procedente de una crítica también atenta a los mejores aspectos de quienes en plena crisis están sin duda levantándose y levantando este país, conviene hacerla. Esto es, junto con los aspectos más acerbos sobre la exigencia de cambio institucional, hay que traer a colación asimismo los ámbitos más ilusionantes, que también cuentan.

Porque dentro del negro panorama en que nos encontramos, sin duda existen asimismo personas que están luchando con aire optimista y creando buen ambiente y buenas ideas, innovadoras, solidarias, interesantes, inteligentes, que pueden ayudar enormemente a que vayamos adelante y que en ese caminar hacia la vanguardia y no hacia la retaguardia, mirando siempre al camino nuevo que son capaces de abrir, nos ofrezcan motivos y muy buenos para saber que podemos acabar saliendo del túnel.

Hago estas reflexiones a propósito de una idea que por diferentes caminos me ha llegado y que creo merece la pena reflexionar. Su autor es un argentino, afincado en España hace tiempo, Beltrán Gambier, quien junto a su mujer, Sheila Cremaschi, ya ha conseguido algunos éxitos culturales que han tenido repercusión internacional, aumentando el prestigio de nuestro país.

Ahora apoya una propuesta de interés, que hay que meditar sobre ella. Porque se trata de utilizar alguna de nuestras grandes Instituciones musicales, para crear una red de aficionados, desde inclusive la adolescencia directamente, que puedan aportar sobre la Ópera su propia visión. Se crearía así todo un proyecto, una especie de biblioteca “en línea” en la que interactúan en la red los aficionados jóvenes (16 a 30 años) creando un proyecto musical, desde la cruz a la fecha, de forma tal que se de potencia a un espíritu creador e innovador que está por descubrir. La idea así de que se fomente la difusión – creación – proyección- debate de obras operísticas, puede ofrecer a muchos posibles autores futuros un espacio donde comenzar, donde conocerse, donde criticar, en fin, donde aportar.

Es un proyecto que no tiene parangón internacional y que puede ser pionero. No estará nada mal que se apoye la idea de conseguir que quienes aman la ópera y desean comenzar ahí su carrera, encuentren un sitio donde apoyarse.

Verdi estaba sólo. Pero Italia entera le apoyó. Hoy no sabemos si alguien, verde todavía, puede madurar al calor de proyectos como éste. Intentarlo, con medios apropiados, incluso en una época de escasez, puede ser un buen apoyo a quienes piensan que todo no está acabado por la crisis, que se pueden descubrir valores hasta ahora condenados a permanecer en la sombra, que pueden desde luego generar riqueza de todo tipo (cultural, pero económica también).

En fin, proyectos como el que comento, pienso, que en una época de crisis son la cruz de la moneda en que la regeneración institucional es la cara y que tenemos que volcarnos para lograr seguir respirando, en medio de tanta noticia triste y gris.

La recuperación y regeneración institucional comienza también por apostar por lo positivo y lo optimista. Esta sería una buena ocasión.

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