Economía

Todos preparados para el fin del euro

Crónica económica

Jueves 08 de diciembre de 2011
Ya sabíamos que las embajadas y las grandes empresas están preparadas para una eventual ruptura del euro. Ahora son varios bancos centrales los que hacen planes para un mundo sin la moneda europea tal como la conocemos.


El Wall Street Journal informa este jueves de que “varios bancos centrales europeos han estado elaborando planes de contingencia para prepararse para la posibilidad de que varios países abandonen la eurozona o de que la unión monetaria se rompa por completo”. Y precisa que los bancos centrales han tenido que hacer algo de arqueología industrial para recuperar el modo de imprimir las viejas monedas nacionales, por su les fuera necesario hacerlo. El Banco de Irlanda está estudiando si tiene que comprar más prensas para fabricar monedas nacionales, si se ve obligado a salir del euro o si, incluso, la moneda va a desaparecer.

El Financial Times ya contó hace dos semanas, en una gran información, que muchas empresas multinacionales estaban haciendo planes para no salir mal paradas en el caso de que el euro desaparezca o de que varios países se vean forzados a abandonarlo. Para elaborarla, los periodistas del FT tuvieron que entrevistar a docenas de ejecutivos de grandes compañías. Entre otras cosas, contaban que Siemens ha creado su propio banco, con el fin de poder poner sus fondos bajo la custodia del Banco Central Europeo.

Ya contamos hace dos semanas que el gobierno británico trabaja con la posibilidad de que esa ruptura se produzca. Es más, le ha dado instrucciones precisas a sus embajadas en países que comparten el euro para que elaboren planes de atención a sus conciudadanos en el caso de que se produzcan disturbios en las calles si tal situación se llegase a producir. El banco suizo UBS ya había advertido de una cosa: “También debería considerarse relevante observar que casi ninguna unión monetaria moderna con una base fiduciaria se ha roto sin algún tipo de gobierno autoritario o militar, o una guerra civil”.

Pero parece que, en realidad, todo el mundo está preparándose para un mundo sin euro. Asia Times contaba hace un mes que “Pekín está muy ocupada diseñando planes de contingencia para la ruptura de la eurozona, así como asumiendo las lecciones sobre los excesos del Estado de Bienestar”. Por algo el futuro les pertenece. El Gobierno chino ha dado muestras sobradas y constantes de que confiaba en el euro y en nuestras instituciones. Pero el colapso de Grecia le ha forzado a cambiar de opinión. Hace mes y medio Wen Jibao, jefe del gobierno, mostraba su preocupación al respecto al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. Y le decía: “Además de tomar medidas urgentes para atajar estas cuestiones, la clave es adoptar una reforma fiscal y financiera fundamental y sistemática”.

Ahora, todos los análisis son sobre qué ocurriría si finalmente pasa lo que se teme un número creciente de analistas. Willem Buiter, desde el Financial Times, dice que no sería un abandono ordenado, sino “un pandemónium”. Y precisa: “Si España e Italia tuviesen que salir, habría un colapso de las instituciones financieras sistemáticamente importante, en la Unión Europea y en Norteamérica, y varios años de depresión económica”. Es para evitar leerlo de pie. Nomura ha hecho ya el cálculo de cuánto perderían las monedas nacionales si se desenganchasen del euro. En el caso de España, una nueva/vieja peseta sería un 35,5 por ciento menos valiosa que el euro. Más previsiones: ING hace un cálculo de cuál sería la pérdida acumulada entre 2011 y 2016 en caso de que se produzca tal eventualidad: Un 9 por ciento del PIB en el caso de Portugal, algo menos en el caso de Grecia, poco más de un 6 por ciento para Italia y más de un 2 por ciento para España.

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