Crónica cultural
Jueves 08 de diciembre de 2011
Exposición Da Vinci. El Genio en el Centro de Arte Canal de Madrid hasta el próximo 2 de mayo. Y La Conspiración, de Robert Redford, la mejor película de este fin de año.
La exposición Da Vinci. El Genio, puede visitarse desde hace unos días, en el Centro de Arte Canal de Madrid hasta el próximo 2 de mayo. En ella se muestran y se explican más de 60 réplicas de artefactos ideados por el genial Leonardo Da Vinci (1452-1519) y cuyos bocetos recogidos en los códices han servido para la exposición. No es su faceta más conocida pero no hay que olvidar que Da Vinci, hombre Renacentista, capaz de abarcar diferentes ramas en el mundo del saber y de la cultura, fue uno de los precursores de los avances de la era moderna. La mayoría de las obras se exponen en España por primera vez. Sus inventos se mueven en torno de las áreas de la aeronáutica, la ingeniería militar, civil, proyectos de mecánica y hasta la planificación de una ciudad diferente de las ciudades medievales de estrechas y malolientes calles. La exposición se expande por 19 salas en donde se ha recreado también el estudio de trabajo de Da Vinci. Se puede ver la biblioteca con incunables, documentos originales y manuscritos. Hay una sala dedicada al arte con cinco dibujos originales de Da Vinci, además, las obras de sus discípulos entre las que sobresale una copia de La última cena, de Giampietrino. Lo más sobrenatural de la exposición es la película en 3D en la que se puede viajar a la mente del artista italiano y así entender sus fuentes de inspiración.
Hace unos días, se estrenó la última dirección de Robert Redford, la película La conspiración, que se basa en un hecho real, la defensa del abogado Frederick Aiken (interpretado por James McAvoy), héroe del bando unionista, que acepta llevar la defensa de Mary Surrat (Robin Wright) acusada por conspirar en el asesinato de Abraham Lincoln el 15 de abril de 1865. La acusación se basaba en que Mary Surrat era la dueña de la pensión en la que tuvieron lugar las reuniones de los asesinos del presidente.
La película está magnífica ambientada en esa América recién salida de la guerra de Sucesión. El odio aún mueve las acciones de los personajes y se acusa injustamente a la mujer sobre todo para calmar esa sed de venganza que surge siempre durante y después de una guerra civil. Redford nos ofrece un filme excelente en el que muestra la corrupción a la que puede llegar el hombre. Con un ritmo vertiginoso, una interpretación por parte de cada actor absolutamente perfecta, la película trata de las pasiones que dominan al ser humano, la mentira, la corrupción en el poder. No es de extrañar que el abogado acabe dejando la profesión al constatar que las leyes constitucionales no son las que rigen los resultados de los juicios.
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