Opinión

La Cumbre del futuro europeo

Sábado 10 de diciembre de 2011
La maratoniana Cumbre celebrada por los 27 estados miembros de la Unió Europea parece haberse saldado con el desmarque del Reino Unido como principal foco de atención. Siendo este hecho relevante, no debe eclipsar el importante acuerdo alcanzado por el resto de países para poner orden en las finanzas públicas del continente. En las actuales circunstancias, un nuevo tratado para reforzar la disciplina fiscal en la zona euro, con normas más estrictas para controlar el déficit público e imponer sanciones más severas a los países incumplidores se antojaba imprescindible. Ahora, las bases están puestas. Será en marzo cuando haya que concretar más pero, al menos, ya hay un punto de partida. La cuestión es si estas medidas serán suficientes para calmar a los mercados, lo cual es harto dudoso. De no hacerlo, habrá que pensar en actuaciones enérgicas del BCE porque es del todo imposible que países de peso como España e Italia se puedan financiar a los tipos de interés prohibitivos que marcan sus diferenciales con Alemania.

En cuanto a la negativa británica, se trata de una cuestión donde no debe incurrirse en maniqueísmos, por cuanto las dos posturas enfrentadas cuentan con argumentos igualmente sólidos. Por parte “europeísta”, la tesis planteada por el portavoz económico de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, está cargada de razón: “se sea país del euro o no, los efectos de la crisis se sufren en todas partes, y lo que sucede en Grecia o Italia tiene efectos en el Reino Unido y en Suecia, que no están en el euro”. A lo que hay que añadir que si los británicos quieren seguir dentro de los 27, han de remar también en la misma dirección, porque se trata de defender un interés común.

Por otro lado, los británicos siempre han sido bastante reacios a temas como Schengen, desconfiando de su permeabilidad en materia de inmigración y control de fronteras. En el ámbito estrictamente financiero, Londres deseaba evitar un endurecimiento de la regulación sobre el sector financiero de la City. Dicho de otro modo, David Cameron ha actuado así para preservar los intereses británicos, y eso no es criticable. Sí lo es, en cambio, que pretenda sacar partido de la unión con los otros 26 estados miembros, pero que se niegue a hacer los deberes que el resto se ve obligado a hacer, por ejemplo dejando que se devalúe la Libra, lo cual tendrá efectos inflacionarios para todos.

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