Opinión

Abstención

Javier Zamora Bonilla | Martes 08 de abril de 2008
Esta legislatura va a estar marcada por la aritmética parlamentaria y la clave parece ser, de momento, la abstención. El PSOE no puede gobernar contra todos, porque si todos deciden votar en contra de los proyectos de ley que lleve el Gobierno al Congreso o de las proposiciones de ley que presente el grupo socialista, éstos no saldrán adelante, porque la mayoría de diputados socialistas quedará reducida a minoría frente al resto conjunto. Esto no quiere decir que el PP se alíe con otros sino simplemente que varios voten contra el Gobierno por motivos que pueden ser infinitamente diferentes; mas esta situación cambia en tanto en cuanto que algunos grupos o diputados se abstengan y permitan al PSOE que sus 169 diputados sean una efectiva mayoría simple.

La primera gran prueba, además de la investidura, que no parece que se pueda resolver hoy, sino el viernes, será la ley de presupuestos, que se empezará a discutir tras el verano. Ahí se verá en qué medida hay grupos dispuestos a adoptar una actitud de laisse fair, laisse passer respecto al Gobierno que forme Zapatero o, por el contrario, querrán ponerlo en dificultades que le obliguen a prorrogar el presupuesto. Una primera prórroga sería llevadera, pero una segunda es muy posible que desembocase en unas elecciones anticipadas.

La abstención, en cambio, no es suficiente para sacar adelante las leyes orgánicas, que necesitan ser aprobadas por mayoría absoluta. Zapatero dio a entender ayer en su discurso que está dispuesto a emprender algunas reformas institucionales importantes, como la del poder judicial, la de la financiación autonómica y la de los estatutos aún no modificados (la posible reforma constitucional parece haber quedado aparcada o ha perdido ímpetu). Para estas reformas necesitará apoyos explícitos y no sólo abstenciones. Son cuestiones suficientemente relevantes para pensar que deberían hacerse de mutuo acuerdo entre los dos grandes partidos. La posición de Zapatero al no querer buscar pactos previos a la investidura con los nacionalistas podría dar a entender que ha abierto esta otra vía. ¿Será sincera su propuesta? ¿Estará el PP dispuesto a coger el guante? Muchos ciudadanos parecen estar cansados de la confrontación que desemboca en bronca, todavía alentada por determinados sectores políticos y algunos medios de comunicación. Es el momento de que la confrontación, tan natural a la política, desemboque en acuerdos.

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