Economía

El empleo, clave de las futuras reformas

Crónica económica

Lunes 12 de diciembre de 2011
El día 23, el primer consejo de ministros, veremos las primeras medidas. El 30 conoceremos el grueso de las reformas. Pero no será hasta enero cuando conozcamos el vértice sobre el que gira todo el proyecto reformista de Mariano Rajoy: la liberalización del mercado de trabajo.

Los expertos lo han explicado muchas veces, y nosotros lo hemos recogido aquí cumplidamente: Rebajar el gasto es necesario, pero insuficiente. En el caso de España es clave la reforma del mercado de trabajo. Una reforma que, digámoslo claramente, es una liberalización. ¿Por qué es la clave de todo el proyecto de Mariano Rajoy?

Antes de responder esa pregunta, veamos los plazos de la reforma laboral que llevará a cabo Rajoy. El día 23 de diciembre es el primer consejo de ministros del gobierno de Mariano Rajoy. Allí se aprobarán los primeros decretos, y la propuesta de una Ley Orgánica que desarrolle la reforma de la Constitución que impone una ley de estabilidad presupuestaria. El 30 tendremos ya un programa de recortes en el gasto público, y probablemente algunas reformas.

Pero todavía no la reforma laboral. ¿Por qué? Porque sindicatos y patronal tienen hasta el próximo día 9 de enero para presentar una propuesta conjunta. Aprovecharán el plazo hasta el máximo. Aunque, finalmente, no llegarán a un acuerdo. Pero Rajoy no puede esperar mucho más. De modo que a mediados de enero o ya a finales, tendrá que presentar su plan de liberalización del mercado de trabajo.

Todo el plan económico ha de estar pergeñado y puesto en marcha en marzo. Hay varias razones. En ese mes se pone en marcha el acuerdo de los 26 al que no se ha sumado Gran Bretaña. Y a partir de ese mes es cuando España tiene que hacer frente a la mayor parte de las refinanciaciones de su deuda. Toda la legislatura depende de lo que se decida en la segunda quincena de enero.

La tasa de paro está, según el último dato de la EPA, en el 21,52 por ciento. Eurostat lo sitúa por encima del 22 por ciento. Si le quitamos un 20 por ciento que, grosso modo, se correspondería con la economía, aún rozaría el 17 ó 18 por ciento. Y aplicarle ese 20 por ciento es discutible, pues la EPA pregunta a la gente si trabaja o no, no comprueba si el trabajo es en “A” o en “B”. Con un desempleo así es muy difícil recuperar el crecimiento. Es muy difícil generar ingresos fiscales. Si se crea empleo, simplemente permitiendo que el mercado ponga a empresarios y trabajadores de acuerdo en los términos en que pueden firmar un contrato, 1) Se reduce el gasto público en prestaciones, que actualmente ronda los 2.400 millones mensuales, así como en las llamadas políticas activas de empleo. 2) Aumentan los ingresos fiscales y de la Seguridad Social. 3) Se ponen en marcha proyectos que ahora están abortados pura y simplemente por los impedimentos que hay a la contratación. 4) Se empieza a aminorar un problema social que es ya muy grave y que puede dejar huellas profundas y duraderas. Hace medio año el paro de larga duración afectaba a 2 millones de personas. Ahora afecta a 2,3 millones.

No nos engañemos. Un mercado de trabajo liberalizado permitiría rebajar los sueldos. Eso facilitaría la contratación y la minoración del paro, pero que un número creciente de personas lograse ingresos del trabajo se haría a costa de que los sueldos, por lo general, se mantuviesen o bajasen. Al fin y al cabo, una crisis no consiste en que estemos todos mejor.

Sin liberalización del mercado de trabajo, no hay forma de cerrar el boquete entre los gastos y los ingresos públicos. Sin liberalización del mercado de trabajo, los ahorradores no comprarán deuda española. Sin esa liberalización, es difícil que se recupere el sistema financiero, pues aunque no es su único problema, el impago creciente de las hipotecas es uno de sus agujeros más alarmantes. Sin un paso decidido y sin medias tintas en ese sentido, no hay apoyo por parte de Alemania, y por tanto, tampoco por parte del BCE. La carta de Trichet a Zapatero, que ha vuelto a airearse estos días, adquiere todo su sentido en este contexto.

Este lunes, Mariano Rajoy ha dado algunas pistas, pocas, sobre su futuro plan económico. Una de ellas es que reformará el mercado laboral. El pasado 8 de diciembre, en Marsella, dijo: “Haremos una profunda reforma de nuestro mercado laboral”. Este lunes, el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, ha dicho que el alto desempleo en España evidencia “la necesidad de llevar a cabo una reforma estructural” en materia laboral.

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