elecciones en mayo
Martes 13 de diciembre de 2011
La nueva irrupción de los islamistas en Argelia parece cada día mas inevitable y menos dramática. Pero lo que aún está por decidir es de qué islamistas se trata.
La ola de revueltas árabes que ha llevado a los islamistas tunecinos y marroquíes al gobierno, y prevé una repetición de la victoria electoral de esta corriente político-religiosa en Egipto, comienza a vislumbrarse en Argelia. La nueva irrupción de los islamistas en Argelia parece cada día mas inevitable y menos dramática. Pero lo que aún está por decidir es de qué islamistas se trata. ¿Una repetición del antiguo Frente Islámico de Salvacion de hace dos decenios? ¿Alguna de las formaciones domesticadas por el Poder y que enarbolan el libro sagrado del Corán? ¿Un Erdogan a la argelina? ¿O una nueva alianza islamista cercana al salafismo?
Desde hacía meses e incluso años no se veía una agitación tan desorbitada en las filas de los movimientos poíticos argelinos que se reclaman del Islam. Alentados por las victorias de sus homólogos en Túnez, Marruecos y Egipto, las formaciones políticas legales y otras ilegales, se preparan para entrar en la batalla electoral de los próximos comicios del mes de mayo.
Buguerra Soltani, líder del Movimiento por la Sociedad de la Paz (MSP), ha sido el primero en salir a la palestra, y a anunciar que su grupo busca reagrupar a las diversas formaciones islamistas para presentar un frente electoral unido. "Todavía no estamos hablando de alianza, pero el debate ya se ha abierto", afirma Soltani, que de paso deja caer que "en todo el mundo árabe los pueblos están mostrando claramente que quieren ser gobernados por los islamistas".
Sin embargo el MSP no goza precisamente de buena reputación en las clases populares, y menos aun entre los fieles. Sus años de compromiso y de turbios acuerdos con los dos partidos oficiales que se alternan en el poder, el FLN (Frente de Liberación Nacional) y RND (Reagrupamiento Nacional Democrático), la pueden pasar factura en unas Elecciones libres.
Una posición más clara y mejor credibilidad entre los argelinos tiene el jeque Abdalá Yebala. Con sus 55 años hoy y después de haber hecho su militancia en movimientos de la predicación islámica (Ad Dawa), Yebala formó en los años 90 un movimiento homónimo del Enahda tunecino, el Haraqat Enahda Islamiya. Actualmente dirige un Frente por la Justicia y el Desarrollo, émulo del partido islamista turco de Tayeb Erdogan.
El jeque Yebala ha sabido sin embargo recoger el sentimiento de frustración existente en el seno de la sociedad argelina y algunas reivindicaciones políticas del movimiento religioso, y declara que su partido "se muestra dispuesto a acoger en su seno a antiguos miembros del frente Islámico de Salvación, FIS", hoy disuelto. Algunos de ellos, como Madani Mezrag, que fue jefe del Ejército islámico de salvación, brazo armado del FIS en los años 90, o Anuar Haddam exiliado en los Estados Unidos casi dos decenios, e incluso el jeque Abassi Madani fundador del FIS y exiliado en Qatar, han resuelto participar en el debate político en curso y no esconden sus ambiciones de volver a la política. Algo que sin embargo lo impide por el momento el Artículo 4 de la nueva Ley de partidos políticos, que impide fundar un partido o formar parte del mismo a "toda persona responsable de la explotación de la religión que ha conducido a la tragedia nacional".
Si el debate ya está ganando las plazas públicas, los cafés y las redes sociales, todavía no se vislumbra bien lo que piensa el actual régimen. La incógnita principal reside en la actitud que podría adoptar el Ejército frente a una hipotética victoria islamista. Si bien el ejemplo de Túnez y de Egipto, está mostrando que las Fuerzas Armadas pueden llegar a un statu quo con los partidos islamistas, siguiendo en cierto modo el ejemplo turco.
Es lo que sostiene el analista Mohamed Chafik Mesbah, ex oficial de los Servicios de inteligencia y reputado como uno de los mejores conocedores de los entresijos del poder en Argelia. "El Ejército –que el politólogo diferencia de los servicios de seguridad– está abierto a la modernidad, y aceptaría una victoria islamista, siempre que no cuestione los principios de la república".
Sin embargo, Mesbah se muestra bastante pesimista en cuanto a una transición pacífica se refiere. "Las instituciones nacionales están perdiendo legitimidad ; la fosa entre gobernantes y gobernados es cada dia mayor ; los poderes públicos se limitan a retrasar las explosiones sociales distribuendo frenéticamente la renta petrolífera a diestro y siniestro, al tiempo que se muestran cada dia más dóciles con Occidente en el plano diplomático y securitario". "La transición es inevitable, alega Mesbah. El interrogante es saber si será una deflagración violenta o una forma pacífica". De aquí a mayo, quizás se pueda clarificar el panorama político argelino y evitar un escenario a la siria, auguran las cancillerías árabes.
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