Luis María ANSON | Viernes 16 de diciembre de 2011
Zapatero le ha dejado a Rajoy, como herencia envenenada, Bildueta y Amaiureta, amén de una situación al límite del secesionismo en Cataluña. La cantinela de que la gente ha votado a Bildu y a Amaiur a mí no me sirve. En el País Vasco las elecciones no son libres. El pueblo padece, desde hace muchos años, bajo la dictadura del miedo que no ha concluido con el anuncio de Eta suspendiendo provisionalmente la violencia. Basta con informarse de lo que está ocurriendo en los pueblos dominados por Bildu para hacerse una idea de lo que pretenden los bilduetarras: imponer por el miedo un sistema totalitario. La gente en esos pueblos está materialmente acojonada.
Rajoy ha hecho bien en aplicar estrictamente el reglamento del Congreso y dejar a Amaiureta sin grupo parlamentario. Haría mucho mejor si se sumara a la posición de la diputada vasca de ideología socialista y líder de UPyD, Rosa Díez, que ha propuesto formalmente la deslegalización de Amaiur. Los terroristas se están aprovechando de las debilidades y de las ocurrencias de Zapatero. Mariano Rajoy no se debe instalar en el “dejar hacer” o en la política del avestruz. El caso de Amaiur hay que cogerlo por los cuernos. Y no hacer una sola concesión. El Estado de Derecho vence a los terroristas y a sus cómplices con la ley en la mano, sin salirse de la ley, y con la acción de las Fuerzas de Seguridad y de los jueces y magistrados. Zapatero ha instalado a los proetarras en el gobierno de Guipúzcoa y en el Congreso de los Diputados. El éxito de Rajoy consiste en sacarlos de donde están con las armas del Estado de Derecho.
TEMAS RELACIONADOS: